Empezó el primer día de colegio
Era el primer día de clases de hace dos años y yo venia de cambiarme de colegio y era nueva, cuando de repente empecé a ver algunas caras conocidas. Por el momento estaba con ellas hasta que por mi lugar donde me sentaba empecé a conocer a dos chicos, en realidad uno mas profundamente, que se sentó atrás de mi compañera por todo el año. Él era un gran amigo, lamentablemente empezó a gustar de mí y yo no sabia que decirle.
Pasaron los primeros días y se sentó con el chico que hasta el día de hoy es el amor de mi vida. No soy nada sin él. Lo describo: pelo color castaño, mechitas rubias, ojos verdes, estatura normal, gran jugador de futbol, sé podria decir que profesional.
Pasaron los días y me aferré mucho a él. Éramos como hermanos o novios de lo unidos que éramos ya que hace poco nos conocíamos y pasábamos todo el tiempo del día juntos. Nos llamábamos, mandábamos sms, chateábamos, y sin embargo nos juntábamos los dos a solas.
Todo el mundo ya se daba cuenta que lo nuestro no era una siempre amistad, por lo cual empezaron a creer que de veras éramos novios cosa que ambos decíamos y suplicábamos que fuera cierto, pero nos quedábamos con las palabras en las manos ya que no podíamos estar juntos por muchas cosas, en especial por nuestro mutuo amigo, que en ese tiempo era su mejor amigo y no le podía decir que estaba
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Amor imposible o demasiado tarde
Todo empezó al tomar una decisión de futuro para cambiar mi vida. Tenía 26 años y me quería alistar a las fuerzas armadas del país en que vivo. En ese entonces estaba con mi pareja, que llevaba conmigo seis años. Yo 21 años y él 32. Con él viví momentos muy lindos y momentos tristes. Estaba enamorada y él me apoyaba en todo.
Hasta que llegó el día que me inscribí en la oficina de reclutamiento. Pasé diferentes exámenes y todo salió bien. Mi novio estaba de acuerdo en todo. Teníamos muchos proyectos e ilusiones juntos. Había llegado la hora de ir al centro de instrucción en el que estuve. Tres meses la pasé muy bien, aprendí muchas cosas nuevas y tenia muchos compañeros y compañeras. Casi todos los miércoles salíamos a bailar cuando podíamos, y así sucesivamente cada semana. Yo estaba lejos de mi novio y lo extrañaba muchísimo. Mi vida era él, sólo pensaba en él. Seguía enamorada como el primer día.
Un miércoles, faltando 2 días para finalizar la instrucción, nos teníamos que regresar al sitio de destino y el mío era demasiado lejos. Mis compañeras salían de marcha al mismo sitio de siempre, yo no quería ir. Ee insistieron mucho hasta que me convencieron. Llegamos al bar. Entre nosotras empezamos a bailar. Sólo teníamos permiso hasta las 10 de la noche. Había que aprovechar el tiempo. Una de mis compañeras me dijo: “Ven, que te presento un amigo”.
- Hola, soy (B)
- Hola, soy (f)
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Todo se puede si es amor de verdad
Hola, mi nombre es Renata, y tengo 19 años. Soy de Neuquén, Argentina. Mi historia comienza en el mes de marzo de este año, en otro país. Me había ido de vacaciones con mi familia, a unas playas hermosas, un hotel excelente, donde me cambió la vida completamente. Éramos mi hermana y yo, siempre juntas por el hotel, cuando conocimos a un grupo de chicos de la provincia de La Pampa en Argentina. Comenzamos a compartir excursiones, salidas a boliches, días de playa etc.
La primera noche fuimos a un boliche cerca del hotel, mi hermana había pegado muy buena onda con uno de los “Pampeanos” y yo quedé sola en la barra… a los cinco minutos se me acercó uno de ellos (su nombre es Ramiro) y comenzamos a conversar de todo un poco, intercambiar ideas, para conocernos un poquito más, y enseguida me di cuenta que ese chico era distinto a todos, pero todo no podía ser perfecto. tenia diez años mas que yo… lo que no era un impedimento para mi, pero pensé que él me iba a descartar de inmediato. Para mi sorpresa no fue así.
Volvimos al hotel, mientras todos se quedaron en el lobby, yo fui a buscar unas cosas a mi habitación. al salir de allí él me estaba esperando paradito en el pasillo, nos fuimos a caminar por las playas del hotel a plena luz de la luna, y me freno para darme el mejor beso de mi vida, yo me quede
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En todos estos años, jamás deseé estar con nadie más
Hace trece años conocí al hombre de mi vida.
Antes de conocerle nunca creí en el verdadero amor.
Llevaba once años en pareja con un hombre, un buen hombre al que quería y con el que hoy en día mantengo una buena amistad. Pero querer y amar no es lo mismo. Nunca le amé, es fácil confundir un sentimiento con otro, sobretodo si lo desconoces.
Así estaba yo, buena vida, estabilidad…y apareció él. Lo supe al instante. Fue el momento en el que comprendí la diferencia entre amar y querer.
Él era casado y con familia y eso yo lo respetaba sobre todas las cosas, pero aún así comenzamos una relación prohibida, sin prisas, ni presiones, nos veíamos cuando podíamos. Estábamos tan seguros de que lo nuestro era autentico que no nos agobiamos y confiábamos en que el tiempo lo pondría todo en su lugar. Sus hijos aún eran pequeños y muy apegados a su padre.
Yo dejé a mi pareja. No era justo para él, yo le quería y quería que fuese feliz.
Por motivos laborales debí mudarme al extranjero. Nos veíamos una vez al mes, era muy poco pero no teníamos alternativa y lo disfrutábamos al máximo.
Así pasaron nueve años. Hace dos, volví a España, por motivos laborales también.
Podíamos vernos más a menudo, al estar yo más cerca y sus hijos estar más crecidos.
Para resumir, hoy estamos juntos, sus hijos ya son grandes y comprenden e incluso admiran a su padre por haber aguantado todos
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No consigo olvidarlo
Lo conocí el día de Navidad, el 25, en una discoteca. Pensé en un principio que seria uno más, pero pasaba la noche y cuanto más hablábamos mas me gustaba y acabamos besándonos. Fue el principio de mi historia. El 31 de diciembre, el día de Nochevieja, me pidió que fuese su novia. Ya estaba pillada por el y por supuesto dije que si. Fue cuando me contó que se iba a ir a una academia durante 6 meses, que iba para policía. En ese mismo instante pensé que lo nuestro no funcionaria.
Los meses fueron pasando y el venia los fines de semana. Cuando estábamos juntos deseaba que el tiempo se detuviese. Pero cuando no estábamos juntos me agobiaba llamándome hora tras hora que hacia, con quien estaba, quien era ese… me controlaba demasiado.
Llego el verano. Junio, el estaba apunto de acabar en la academia y una día estando en la playa con mis amig@s me llamo y empezamos a discutir como siempre cada vez que me llamaba. Yo me puse a llorar y un amigo me consoló me dijo que no me merecía estar con el, etcétera. Me metió muchas cosas en la cabeza.
Esa noche de fiesta me beso. En un principio no me arrepentí de lo que hiciese, pero me di cuenta de que estaba equivocada. Yo quería a mi novio más que a nadie en esta vida. El volvió de la academia todo empezó a ir como siempre quise q fuese. Todos los días
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Un amor de verano que nació en invierno
Nunca pensé que esto me iba a pasar a mí, siempre había evitado involucrarme demasiado en una relación, por el miedo a sufrir, o simplemente porque aun no había encontrado a esa persona.
Hasta que ocurrió, era un viaje de chicas, pero entre fiestas y risas, apareciste tú. Es cierto, fue una buena noche, lo pasamos bien. Pero siempre pensé que aquello se quedaría en el recuerdo, una anécdota más de tantas que tuvo el viaje. Nunca imaginé que volvería a ver a los chicos de aquel bar. Nunca imaginé que aquel chico, aquellos besos sin sentido, fueran a desmontar toda mi vida.
Pero así fue…después de este viaje vinieron muchos más, no había que planearlo mucho, cualquier excusa era buena para vernos, qué son 600 kilómetros cuando se trata de pasar unos días a gusto, escapar de la rutina.
Hasta que pasó. Siempre había pensado que era un juego pasajero, pero aquello cada vez iba a más. Ya no se trataba de hacer algo distinto, se trataba de estar contigo… Y me asusté, quise dar marcha atrás, pero ya era tarde. Necesitaba verte, saber de ti, hablar contigo.
Hoy solo quiero darte las gracias, Gracias por ser como eres, por tratarme como nunca nadie me había tratado, por hacer nacer en mí sentimientos que tenía escondidos, por llenar mi vida de momentos increíbles, y de recuerdos inolvidables, por dejarlo todo para vernos, por demostrarme que la distancia no se mide en kilómetros, y que los kilómetros no significan nada
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Amor más allá del horizonte
Todo comenzó con un sueño. Un día me desperté de un sueño en el que vi un hombre a mi lado. El lugar donde estábamos también era desconocido para mí, él me hablaba de la vida y lo sagrado que era todo, vi caballos a nuestro alrededor, muchas rocas y tierra, su largo cabello rozaba mi piel con el viento, sentí una paz inmensa a su lado, una esencia como si nuestras almas fueran una. Nunca imaginé que ese sería el comienzo de todo. Aunque al principio no le di mucha importancia a aquel sueño, algo sentía dentro de mí, algo nuevo y me sentía nerviosa de algún modo. Sentía que necesitaba salir, hacer un viaje, le estuve dando vueltas a una bola del mundo que tengo, cerré mis ojos, señalé con mi dedo y dio a una zona de USA: Arizona.
Al principio me quedé confusa pues realmente ni tenía pensamientos de ir allí, me apetecía más viajar hacia otro lugar, por ejemplo a la India, irme de voluntaria o hacer algo así, y continué sin darle importancia. Días después, un domingo en el que me sentía un tanto sola, un amigo me dijo, me escribió diciéndome: “escucha este grupo”. Me envió un link de una página donde muchos grupos se promocionan y en el que puedes conocer gente, estuve escuchando y después sin saber por que me dije: “ya que estoy en esta página, quizás encuentre a alguien para practicar mi inglés” y al darle a buscar, me
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Me hace sufrir, pero lo amo con todo mi corazón
Soy de Brasil, tengo 19 años y hace un año y algunos meses que conocí en Internet a un mexicano de 31 y lo agregué porque soy amiga de su hermano. Nos hicimos muy amigos, pero los meses pasaron y esa amistad empezó a convertirse en amor. Estaba muy enamorada, pero no quería decirle mis sentimientos por miedo de su reacción, pensaba que ya no iba a querer ser mi amigo por eso. Sin embargo no conseguí guardar ese sentimiento por mucho tiempo y le dije la verdad. A principio él me dijo que sintió lo mismo por mí, pero que vio que era imposible por la distancia y la edad. Entonces seguimos hablando como amigos, pero me dolía mucho la situación, sabía que no debería tener esperanzas y la verdad la seguía teniendo.
Después de dos meses él me mandó una carta por correo que escribió con su letra, en la que me decía sus sentimientos. Fue todo muy bonito, pero días después de eso descubrí que tenía novia en México y me había ocultado la verdad. Me dolía mucho, lloraba casi todos los días y parecía que mi tristeza nunca iba a tener fin. Pero soportaba la situación y todo por el amor que sentía por él y porque no conseguía desistir y sentía que él me quería también a pesar de todo. Era una tonta, pero el amor me dejaba ciega y teníamos planes que él vendría a Brasil a conocernos en persona. Ese sufrimiento duró 4
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El amor que te tuve fue de lo más sincero en este mundo
Nos conocimos en poco tiempo, solo hubo chipas de amor mas no el amor en si, aunque sentíamos que nos amábamos el uno al otro con todo nuestro corazón y alma. Tuvimos una jornada y una noche espectacular e inolvidable. Nunca olvidare su sonrisa, su encanto y su ternura que me impresionaron, pues era tanta su belleza interior como la que reflejaba hacia el exterior. Las ganas que tenía de besarla y abrazarla eran enormes pues mi corazón era como un imán que me gritaba que tenía que estar a su lado.
Yo estuve rogando por su amor y cariño muchas veces hasta que un día inesperadamente me dijo que me amaba, cosa que me hizo realmente muy feliz, pero ese día ella partía de viaje y no volvería a ser lo mismo. Tras unos días sin tener contacto con ella, ella sufre un accidente que la dejaría con solo unas semanas de vida y devastada emocionalmente. Si bien ella fue fuerte al principio, parecía que ella perdía las fuerzas poco a poco y se desvanecía.
En cuanto a mí, sentía mi corazón destrozado junto a mis ilusiones junto a ella. Mi dolor era inmenso, mas no podía preocuparme por mi mismo, pues ella estaba en la peor de las situaciones y me partía el alma la impotencia al no saber que hacer para hacerla feliz en sus últimos días de vida, ni en como animarla y ya ni siquiera en como sacarle una de esas sonrisas que aceleraban los
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