Una historia sin fin
Tengo muchas historias. La mayoría involucra amores platónicos. Pero bueno, creo que soy una eterna enamorada platónica.
La historia a la que haré referencia es una historia de amor cibernético y platónico (qué dupla…) y, en cierto modo, inconclusa.
Hace poco más de un año comencé a hablar / chatear con un chico que llamaré Alejandro. Sé que pensarán que es bastante fácil sentir que “pegás onda” con alguien chateando. Pero así lo sentí. Una conexión demasiado fuerte. Me desconectaba y siempre me quedaban cosas para decirle.
Así durante dos meses más o menos, luego entré a trabajar a un ciber los fin de semanas. Entonces chateábamos 8 horas seguidas. Así fue durante los tres meses siguientes. Muy poco tiempo para mucho sentimiento. Sentí que compartía con él más de lo que compartía con mi novio (sí, yo tenía novio).
Al término del tiempo que nombro, nuestras charlas se tornaron demasiado melosas, demostrativas. Comenzamos a decir cosas que tal vez en un principio eran parte de un juego. Creo que todo el tiempo nos poníamos a prueba para ver que decía uno o el otro. Recuerdo haberme puesto muy mal por no recibir la respuesta que yo quería leer sobre una pregunta formulada para tal fin. Él también hacía esto. Una noche se enojó, cortó bruscamente la conversación. En ese momento yo no entendí por que. Tiempo después me confesó que había sido por esto que les cuento: yo no había respondido como él esperaba que lo haga y solito
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Del rol a la realidad
Durante todo el año esperas con ansiedad que empiecen las vacaciones de verano y, cuando llegan, si no las tienes bien planeadas te aburres como una ostra. Me quedaban todavía dos semanas antes de empezar a trabajar de nuevo y no sabia en que ocupar mi tiempo libre, así que decidí comprarme un juego de PC que me habían recomendado y que al ser de Rol parecía bastante entretenido.
Efectivamente el juego acaparo todo mi tiempo y disfrutaba con ello.
Cuando juegas al rol sabes y debes ser consciente de que es un juego y no debes cruzar la línea que separa lo virtual de lo real. En mi caso lo tenia bastante claro y nunca pensé que seria capaz de confundir las situaciones. Yo roleaba una guerrera en un mundo de fantasía orientado en la edad media. Mi personaje, aunque dura en la guerra, tenia un corazón muy débil y fácil de conquistar. Este corazón, fue robado por un clérigo rebelde que luchaba por la salud, la libertad y la igualdad entre ciudadanos. Luchaba contra la represión y contra las injusticias que por aquel entonces dominaban los pueblos y ciudades en aquel mundo de fantasía.
Pero claro, detrás de cada personaje de Rol existe un jugador que vive, siente y disfruta del juego igual que tú, y que cuando llevas horas jugando durante días, acabas cogiendole cariño y entablando amistad mas allá del juego.
Es lo que me paso a mí con John. No recuerdo el momento exacto en
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Empezó el primer día de colegio
Era el primer día de clases de hace dos años y yo venia de cambiarme de colegio y era nueva, cuando de repente empecé a ver algunas caras conocidas. Por el momento estaba con ellas hasta que por mi lugar donde me sentaba empecé a conocer a dos chicos, en realidad uno mas profundamente, que se sentó atrás de mi compañera por todo el año. Él era un gran amigo, lamentablemente empezó a gustar de mí y yo no sabia que decirle.
Pasaron los primeros días y se sentó con el chico que hasta el día de hoy es el amor de mi vida. No soy nada sin él. Lo describo: pelo color castaño, mechitas rubias, ojos verdes, estatura normal, gran jugador de futbol, sé podria decir que profesional.
Pasaron los días y me aferré mucho a él. Éramos como hermanos o novios de lo unidos que éramos ya que hace poco nos conocíamos y pasábamos todo el tiempo del día juntos. Nos llamábamos, mandábamos sms, chateábamos, y sin embargo nos juntábamos los dos a solas.
Todo el mundo ya se daba cuenta que lo nuestro no era una siempre amistad, por lo cual empezaron a creer que de veras éramos novios cosa que ambos decíamos y suplicábamos que fuera cierto, pero nos quedábamos con las palabras en las manos ya que no podíamos estar juntos por muchas cosas, en especial por nuestro mutuo amigo, que en ese tiempo era su mejor amigo y no le podía decir que estaba
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Existe algo más que sólo cariño
Mi experiencia es mucho más cómica que la del resto. soy de las chicas tímidas que siempre esta llena de optimismo, así que para mi era muy fácil sonreír a cada instante viéndole el lado divertido a la mayoría de las cosas que me pasaban, pero también era bastante caprichosa y testaruda.
Me acuerdo una vez que un amigo me dijo que a primera vista me veía como una chica muy tierna y dulce, pero cuando me conocían era todo lo contrario. Para mi eso es un halago.
En la vida tuve como todas la chicas sus pretendientes, mas nunca tuve una relación con ninguno. Era bastante infantil, prefería evadir temas como esos pues no los necesitaba en mi vida a pesar de que sentía que me estaba quedando atrás comparada con las experiencias que vivían mis amigas.
Hasta que lo conocí, un chico que siempre se sentaba en la mesa de al lado en la cafetería. No había notado nunca su presencia, a pesar de que suelo ser muy escandalosa y molestona cuando estoy con mis amistades, nunca me interesaba las miradas de los demás sobre mí. La cosa más dulce que sentí por este chico.
Era un día cuando salimos de las clases, con ganas de molestar, comencé a caminar en reversa mientras mis amigas me daban las indicaciones, entre risas notaba que la gente me miraba con ojos “de qué rara”, pero eso mas risa me producía, hasta que note a la primera persona que me mira
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¿Qué pensará de mí?
Hola, soy J. Tengo 16. Soy muy tímida y estoy acostumbrada a que cuando me gusta un chico simplemente los miro o me quedo callada. Nunca me he declarado y jamás he tenido novio.
Hoy voy en 2 semestre de prepa y conocí un chico, así, simplemente de vista. Primero lo miraba porque se me hacia parecido a una persona, después una amiga me preguntó que si a mí me gustaba, pero yo le dije que no, que sólo me daba curiosidad. Pero después yo siempre lo miraba o lo buscaba con la mirada. Claro, siempre cuidándome de que no me descubriera. Pero hubo unos días en que no estuvo viniendo y pues yo me sentía algo mal, ya que no lo veía y me entristecí un poco.
Un día, de repente, llego a la escuela yo iba con una amiga y escuche que gritaron “Ah, se cortó el cabello, jeje” y pues yo volteé y vi que era él me emocione tanto que comencé a reír. Me fui corriendo al laboratorio y le dije a mis amigas que lo había visto. Estaba tan emocionada. No pensé que pudiera extrañar tanto a una persona (bueno me adelanto).
En una hora libre yo note que él estaba sentado con unas amigas y yo lo mire. Sin darme cuenta, mis amigas se fueron y sentaron cerca de donde estaba él. Claro que lo hicieron con una sola intención, pues yo me quedé boba mirándolo y pues esta vez no me cuidé de
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Una deuda pagada, trae felicidad si se la desea
Respondo al apodo o nick de Juamber, soy de Argentina y tengo 21 años. Tengo el deseo de que mi historia pueda ser conocida por todos a los que les interese.
Soy un joven de oriundo de una familia de clase media, y creo ser, o por lo menos intento ser, buena persona, amigable, abierto, apenas observador y de querer rápido. Hasta aquí llegó mi presentación. Ahora la historia.
Se puede decir que repito lo que muchos escribieron acá pero por causas de la naturaleza así me sucedieron.
Todo empieza cuando empiezo el primer año del colegio al que me habían trasladado, en el cual terminaría mis estudios secundarios.
Yo creía que los ángeles habitaban en el cielo, pero me di cuenta que algo allí había pasado porque compartía las clases con uno muy bello.
Con el transcurso del tiempo, apenas unas semanas, me fui sintiendo atraído por tal belleza, y que estando con ella sabia que podría tocar el cielo con las manos. Como era y sigo siendo tímido y además que no estaba preparado para una relación, era muy chico, apenas tenia 12 o 13 años en ese entonces.
Para esto que sentía no lo guardaba, sino que un compañero y amigo que vivía cerca de mi casa y nos íbamos juntos cuando salíamos era el receptor de mis sentimientos hacia esa hermosa compañera de la que me llegue a enamorar…
Pero como en todo lo bueno siempre hay algo malo, había algo que nunca sospeche y no
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Amor imposible o demasiado tarde
Todo empezó al tomar una decisión de futuro para cambiar mi vida. Tenía 26 años y me quería alistar a las fuerzas armadas del país en que vivo. En ese entonces estaba con mi pareja, que llevaba conmigo seis años. Yo 21 años y él 32. Con él viví momentos muy lindos y momentos tristes. Estaba enamorada y él me apoyaba en todo.
Hasta que llegó el día que me inscribí en la oficina de reclutamiento. Pasé diferentes exámenes y todo salió bien. Mi novio estaba de acuerdo en todo. Teníamos muchos proyectos e ilusiones juntos. Había llegado la hora de ir al centro de instrucción en el que estuve. Tres meses la pasé muy bien, aprendí muchas cosas nuevas y tenia muchos compañeros y compañeras. Casi todos los miércoles salíamos a bailar cuando podíamos, y así sucesivamente cada semana. Yo estaba lejos de mi novio y lo extrañaba muchísimo. Mi vida era él, sólo pensaba en él. Seguía enamorada como el primer día.
Un miércoles, faltando 2 días para finalizar la instrucción, nos teníamos que regresar al sitio de destino y el mío era demasiado lejos. Mis compañeras salían de marcha al mismo sitio de siempre, yo no quería ir. Ee insistieron mucho hasta que me convencieron. Llegamos al bar. Entre nosotras empezamos a bailar. Sólo teníamos permiso hasta las 10 de la noche. Había que aprovechar el tiempo. Una de mis compañeras me dijo: “Ven, que te presento un amigo”.
- Hola, soy (B)
- Hola, soy (f)
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El futuro
Dicen que solo el tiempo te dirá todo lo que ha de suceder. Alguna vez dije que el futuro no existe. A veces creer en que tendrás una vida feliz o lograrás algo a futuro, te hace pensar en que si no lo logras el futuro no seguirá existiendo… y quiero contarte por qué es que pienso que el futuro no existe.
Tenía tan solo 11 años cuando conocí a una pequeña niña (lo de pequeña es un decir, porque era más alta que yo, para variar pues siempre fui pequeño). Tenía ella una forma de comportarse muy diferente a las demás niñas. Alguna vez le dije que sería “machona” por ser diferente. “El futuro” me diría que estaba equivocado. Recuerdo que aquella primera vez, cruzamos 3 palabras y jugamos a la escondidas (un juego tan clásico que espero que lo recuerden) ¿o fue a las chapadas? Bueno, las palabras que recuerdo de ella fueron como les dije 3: hola, chapado e idiota… Es de lógica que el hola me lo dijo cuando nos conocimos, el chapado cuando me encontró, y lo demás pues, cuando le dije que era machona, seguido de un golpe de karate que aun lo siento en mi como si fuera ayer.
El tiempo, como siempre, siguiendo su curso. Creo recordar que fue la primera y ultima vez que la vi en tantos años y pues pasé cosas de un púber, como esa sensación de sentirte cerca de una niña o como por ejemplo tener la
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Me enamoré, pero algo me impide estar con él
Cuando tenía como 10 años, conocí a un chavo un año mayor. El caso es que como convivíamos mucho me enamore de él. Así pasaron 2 años hasta que él le dijo a mi hermano que yo también le gustaba y mi hermano me dijo a mí. Me sentí muy feliz, pues yo a él lo quería mucho y le mandaba recaditos con mi hermano a la secundaria y él me mandaba cartas a mí. Pero mi mama me cachó y por miedo ya no le mandé nada. Así pasó un año, ya no me acordaba mucho de él, pero un día nos reencontramos en casa de una amiga y todo el amor que sentía por él volvió a nacer.
Un día vi que él trabajaba cerca de mi casa y pasaba por ahí sólo para verlo y pensaba que yo le seguía gustando. Otro día pasé con mi tía por donde él trabaja y ella me dijo: “Míralo, tan chico y ya con hijo”. Me quedé helada, no sabía qué hacer pues él era mi primer amor, un amor limpio. Yo no lo quería creer, pero en la secundaria todos le molestaban con eso y así ya lo comprendí.
Hace un año y medio de eso, ahorita tengo 15 años, él sigue siendo el amor de mi vida y como no podemos estar juntos me duele mucho y no sé cómo superarlo. Me duele tanto… Éste espacio es muy bonito para contar historias.
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La dejé marchar y ahora no dejo de pensar en ella
Hola. Mi nombre es Juan Manuel y tengo 27 años. Mi historia es una casi tipo de telenovela. Es rara. Cuando platico con mis cuates me dicen que estoy loco, pues la verdad puede ser cierto pero mi locura viene de tiempo atrás. Ahora me encuentro casado con un hijo maravilloso.
La historia comienza cuando tenía 17 años, o sea, un buen tiempo. Conocí en la empresa de mis padres a una niña hermosa de 23 años. No sé qué me gustó de ella, pero algo me impresiono mucho. Su nombre es Irene, vamos a dejarlo hasta ahí. Así la llamaremos.
Bueno, resulta que empecé a tratarla. Yo, ilusionado como cualquier chamaco de esa edad. Pasó el tiempo y la invité a salir y accedió, de ahí se dio todo poco a poco. Salimos varias veces, imagínense como anda como todo un hombre crecido hasta el cielo. Pues imagínense, una señorita le hace caso a un adolescente. Todo continuaba normal hasta un momento, pues la inmadurez tenia que ganar. Así es, mi inmadurez llegó a determinar el termino de esta relación.
Ella quedo ilusionada, me quería un buen no se imaginan hasta que grado, pero por mi orgullo, mi indiferencia, mi altivez y soberbia pues poco a poco la dejé aunque no sabía que por adentro la quería un buen. Pues así siguió el tiempo, nos veíamos de vez en cuando y platicábamos.
Es una historia larga, pues aún así en 2008 sigue ella viva dentro de mí, pero demasiado
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