Un engaño en Facebook
Me llamo Jorge, tengo 20 años y cometí una estupidez de la cual no me arrepiento.
Quiero seguir una carrera como escritor, (y en ese entonces) necesitaba una buena historia de amor (para ganar un concurso) y decidí crear una cuenta falsa de facebook haciéndome pasar por un tipo de 28 años (yo tenia 17) que estaba aburrido de su matrimonio para enamorar a una chica cualquiera.
Resulta que por casualidad las cosas se me hicieron fáciles, una mujer de 33 años me agrego como amigo por tener su mismo apellido.
La primera vez que chateamos nos preguntamos las cosas básicas (de donde eres, estas casado, tienes hijos, cuántos años tienes) y desde ahí conversábamos muy a menudo. Me decía que con la persona que estaba en ese momento no era feliz, que él no la tomaba en cuenta y que peleaban muy seguido (sin mentir me dio un poco de lastima por ella) y así me convertí en su confidente.
Ya llevábamos dos meses hablando, nos decíamos cosas tan cargadas de sentimientos (yo sin quererlo caí en mi propia trampa, me enamore de ella, de sus palabras), me decía “daría todo por conocerte, por acariciarte, por poder sentirte… espero el día en que nos conozcamos” (yo soy de Chile y ella de Nicaragua, tiene sus raíces acá de echo sus padres viven en mi misma ciudad, es una coincidencia horrible , porque pienso que ella en cualquier momento podría visitarlos y yo sin querer conocerla en persona).
Después de
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Heridas de amor
Primero me presentaré. Mi nombre es Elizabeth, tengo 18 años y soy de Culiacán, Sinaloa, México. Mi historia comienza así:
Esto comenzó hace 3 años. Recuerdo que era la primera vez que yo entraba en línea en Internet para chatear. En ese entonces yo iba a cumplir 15 años. me encontré en el chat con un niño lindísimo llamado T ( así le diré), pues el primer día me pareció una persona muy interesante, noble , tierno y cariñoso por su forma de hablarme, claro me hablaba como amigo a amiga. Con el paso del tiempo nos hicimos muy buenos amigos, él me contaba sus penas de amor y yo lo aconsejaba. Hasta que un día él se me declaro. A mi me parecía algo imposible ya que no me conocía. Me insistía en que le diera mi número de teléfono, y que le diera la dirección de donde estudiaba, a lo que no accedí. No le di ni mi número ni el nombre de la escuela en que estudiaba. Me confesó que me quería. En ese momento yo me sentí muy rara, pues nunca antes alguien me había dicho algo tan lindo. Además él era rico y no era feo, bueno al menos a mi no me parecía feo.
Pasó el tiempo y yo me di cuenta de que él también me gustaba. Me gustaba su forma de ser, sus palabras, su compañía por Internet, todo lo que me contaba me parecía sumamente lindo. Yo pensé que eso se
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No pudimos encontrarnos
Mi historia es del tipo cibernauta espero que les guste
Hace tres años, el 25 de febrero para ser más precisa, conocí a un chico llamado Camilo en la sala del chat. Estábamos conectados. Desde ese entonces conversaba todos los días y nos llegamos a hacer buenos amigos. Él estudia medicina y yo ingeniería agrícola.
En ese tiempo, yo aun estaba en el colegio ya terminando. Lastimosamente yo perdí contacto con él. Se dedico a su estudio y yo también. Hace un año y medio volví a hablar con él y pues él me contaba de su banda, yo de mis desventuras y me divertía hablar con él.
Un día le conté de un rompimiento y que quería amar a alguien realmente. Él me dijo que podía contar con él. Yo le mande un corazón con nuestros nombres juntos diciéndole “Quiero que tú lo conserves. Eres mi amigo hasta que yo decida recogerlo”. Él me respondió “¿Y qué pasaría si quiero quedarme con él?, jeje”. Se me escapó una sonrisa pues hasta entonces yo no lo veía como nada más. Yo le dije “Listo”.
Seguimos en contacto y sin darnos cuenta nos fuimos enamorando y me dio su número. Aquella noche le llamé. Al contestar parecía un niño y con voz nerviosa y tímida me dijo que le encantaba escucharme y que quería verme. Pasaron algunos meses y me dijo que tenía un congreso de medicina aquí en mi ciudad y que me amaba mucho, que quería verme. Yo le
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Una historia sin fin
Tengo muchas historias. La mayoría involucra amores platónicos. Pero bueno, creo que soy una eterna enamorada platónica.
La historia a la que haré referencia es una historia de amor cibernético y platónico (qué dupla…) y, en cierto modo, inconclusa.
Hace poco más de un año comencé a hablar / chatear con un chico que llamaré Alejandro. Sé que pensarán que es bastante fácil sentir que “pegás onda” con alguien chateando. Pero así lo sentí. Una conexión demasiado fuerte. Me desconectaba y siempre me quedaban cosas para decirle.
Así durante dos meses más o menos, luego entré a trabajar a un ciber los fin de semanas. Entonces chateábamos 8 horas seguidas. Así fue durante los tres meses siguientes. Muy poco tiempo para mucho sentimiento. Sentí que compartía con él más de lo que compartía con mi novio (sí, yo tenía novio).
Al término del tiempo que nombro, nuestras charlas se tornaron demasiado melosas, demostrativas. Comenzamos a decir cosas que tal vez en un principio eran parte de un juego. Creo que todo el tiempo nos poníamos a prueba para ver que decía uno o el otro. Recuerdo haberme puesto muy mal por no recibir la respuesta que yo quería leer sobre una pregunta formulada para tal fin. Él también hacía esto. Una noche se enojó, cortó bruscamente la conversación. En ese momento yo no entendí por que. Tiempo después me confesó que había sido por esto que les cuento: yo no había respondido como él esperaba que lo haga y solito
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Del rol a la realidad
Durante todo el año esperas con ansiedad que empiecen las vacaciones de verano y, cuando llegan, si no las tienes bien planeadas te aburres como una ostra. Me quedaban todavía dos semanas antes de empezar a trabajar de nuevo y no sabia en que ocupar mi tiempo libre, así que decidí comprarme un juego de PC que me habían recomendado y que al ser de Rol parecía bastante entretenido.
Efectivamente el juego acaparo todo mi tiempo y disfrutaba con ello.
Cuando juegas al rol sabes y debes ser consciente de que es un juego y no debes cruzar la línea que separa lo virtual de lo real. En mi caso lo tenia bastante claro y nunca pensé que seria capaz de confundir las situaciones. Yo roleaba una guerrera en un mundo de fantasía orientado en la edad media. Mi personaje, aunque dura en la guerra, tenia un corazón muy débil y fácil de conquistar. Este corazón, fue robado por un clérigo rebelde que luchaba por la salud, la libertad y la igualdad entre ciudadanos. Luchaba contra la represión y contra las injusticias que por aquel entonces dominaban los pueblos y ciudades en aquel mundo de fantasía.
Pero claro, detrás de cada personaje de Rol existe un jugador que vive, siente y disfruta del juego igual que tú, y que cuando llevas horas jugando durante días, acabas cogiendole cariño y entablando amistad mas allá del juego.
Es lo que me paso a mí con John. No recuerdo el momento exacto en
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Se acabó, pero nunca lo voy a olvidar
Quiero contaros la historia que me dejara marcada para el resto de mis días y con la que aprendí a amar pero tambien a sufrir.
Todo comenzo un dia cualquiera. Estabamos una amiga mia y yo en mi casa conectadas al Messenger. Paula (mi amiga) empezo a hablar con un chico que me parecio muy majo y le dije que si queria mi Messenger. Él dijo que si y cuando mi amiga se fue para su casa lo vi conectado y empezamos a hablar.
Al principio nuestras conversaciones eran muy normales y cualquier persona que las viera no sentiria nada de especial en ellas, pero yo sentia que cada palabra que el decia era un sueño que me iba creando en mi pensamiento a una persona sin conocerla.
Una tarde se me ocurrio preguntarle quien le gustaba y me dijo que una, pero no me lo podia decir. A mí me preguntó lo mismo y yo tambien le conteste igual, pero al final llegamos a un acuerdo y decidimos decirlo los dos a la vez. Yo no me atrevi, pero él me dijo que lo diria y cuando vi que era yo me puse muy contenta y mas tarde le dije que el a mí tambien me gustaba mucho.
Así paso mucho tiempo. Él tuvo varias novias y yo mientras le apoyaba aunque me doliese, pero ya estaba harta de sólo poder sentir su amor a traves de la pantalla y decidimos quedar para conocernos.
22-8-07, el mejor día de
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Amor imposible o demasiado tarde
Todo empezó al tomar una decisión de futuro para cambiar mi vida. Tenía 26 años y me quería alistar a las fuerzas armadas del país en que vivo. En ese entonces estaba con mi pareja, que llevaba conmigo seis años. Yo 21 años y él 32. Con él viví momentos muy lindos y momentos tristes. Estaba enamorada y él me apoyaba en todo.
Hasta que llegó el día que me inscribí en la oficina de reclutamiento. Pasé diferentes exámenes y todo salió bien. Mi novio estaba de acuerdo en todo. Teníamos muchos proyectos e ilusiones juntos. Había llegado la hora de ir al centro de instrucción en el que estuve. Tres meses la pasé muy bien, aprendí muchas cosas nuevas y tenia muchos compañeros y compañeras. Casi todos los miércoles salíamos a bailar cuando podíamos, y así sucesivamente cada semana. Yo estaba lejos de mi novio y lo extrañaba muchísimo. Mi vida era él, sólo pensaba en él. Seguía enamorada como el primer día.
Un miércoles, faltando 2 días para finalizar la instrucción, nos teníamos que regresar al sitio de destino y el mío era demasiado lejos. Mis compañeras salían de marcha al mismo sitio de siempre, yo no quería ir. Ee insistieron mucho hasta que me convencieron. Llegamos al bar. Entre nosotras empezamos a bailar. Sólo teníamos permiso hasta las 10 de la noche. Había que aprovechar el tiempo. Una de mis compañeras me dijo: “Ven, que te presento un amigo”.
- Hola, soy (B)
- Hola, soy (f)
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Es lo mejor que he podido encontrar
Todo comenzó así.
Tengo mi mejor amiga llamada Diana. Ella es una de las mejores personas que he podido conocer. Ella estudio en el kínder con un niño llamado Miguel y no se vieron desde los cinco años hasta el día de hoy, bueno hasta diciembre del 2011.
Ella me comento que había vuelto a hablar con el y me alegre por ella. Al día siguiente revise su Facebook y vi un comentario que el le había llego en el cual el le ponía “Qué buen día Dianita”, entonces decidí agregarlo.
El me acepto de inmediato. Entonces me empezó a hablar y me dijo “¿Disculpa, te conozco de algún lugar?” y le respondí que lo había agregado porque era el amigo de mi mejor amiga. Desde entonces fue que empezamos a hablar. Me pregunto si podía llamarme a mi casa, ya que el tenía línea fija ilimitada que le había caído bien y que le gustaría a oír mi voz. Entonces le dije que si. Me llamo como a las 2 PM, pero tenia clase y tuve que irme y tan solo hablamos 10 minutos.
Pero en la noche mi mama tuvo que ir al hospital de guardia y aproveche y decidí decirle que me llamara. Eran las 11 de la noche. No me creen que hablamos hasta las 6 de la mañana. Entonces el quedo en ir a verme a las 10 AM que me llamaría a mi celular y nos conoceríamos.
A las 10 AM mi celular sonó,
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