¿Debo darle una oportunidad?

Mi historia empieza hace 5 años aproximadamente cuando una amiga (Paloma) y yo organizamos una fiesta en su casa. Paloma vio a un chico muy guapo (Manuel) en la calle y decidió invitarlo junto a su amigo a la fiesta. Algo en el amigo de Manuel me llamó la atención, algo fuera de lo físico.

El día de la fiesta Paloma ligó con Manuel y yo me quedé hablando con el amigo (Andrés). Estuvimos hablando toda la noche, pues me pareció muy interesante. Al día siguiente me llamó y empezamos a vernos más seguido. Luego de unas semanas yo me aburrí y no quise verlo más.

No volví a saber de Andrés durante un año y medio (tampoco me importaba mucho). Un día yo estaba preparándome para un examen importantísimo en mi instituto. A la hora de almuerzo había quedado con mis amigos, pero iba muy atrasada, cuando de repente y sin darme cuenta choque de frente con un chico… Alcé la vista y era Andrés. Me trague el grito de dolor y simplemente nos quedamos mirando. Antes de decir algo yo salí corriendo. Nunca esperé encontrármelo en mi instituto. ¿Que hacia él ahí? ¿Qué era de su vida? ¿Por qué no dije nada?…

Muchas preguntas empezaron a rondar en mi cabeza. Ese día no lo volví a encontrar en el instituto pero sí lo volví a ver los días siguientes en una plaza fuera de mi instituto, él con sus amigos y yo con los míos. Nos mirábamos. Andrés me causaba la misma sensación de intriga que cuando lo vi por primera vez.

No lo pensé dos veces y lo agregué en Facebook. Empezamos a hablar. Al principio era muy tímida la conversación. Luego de una semana hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida, pero no nos juntábamos nunca. En el instituto tuvimos una actividad con otras escuelas. Yo estaba recibiendo a los estudiantes cuando lo vi, él me miró, nos saludamos con un gran abrazo y muchas sonrisas. Me gustaba.

Estaba tan ocupada recibiendo a las otras escuelas que cuando me di vuelta para decirle a Andrés que me acompañara, lo vi de la mano con una chica. Estaba con otra. Me desilusioné mucho, pues realmente me gustaba. No seguimos hablando como siempre y yo me puse de novia con otro chico (aunque duró muy poco) por despecho.

Ese año era mi último de instituto, cuando me licencié volvimos a hablar por chat como si nada hubiera sucedido (él no sabía que yo había quedado despechada) y a los días después nos encontramos en una fiesta, hablamos toda la noche y al final nos besamos… Fue el mejor beso que me hayan dado.

Durante todo ese verano nos vimos, fuimos de campamento juntos, salíamos a bailar juntos, hablábamos todos los días, pero había solo un detalle: Andrés seguía con su novia. Yo debía irme de mi ciudad para continuar estudiando, y mi último día lo pasé con él, cuando nos despedimos definitivamente, nos dijimos “te amo”. Era algo tan real, pues yo sabía que él no quería a su novia pero tampoco podría estar conmigo, pues me tenía que ir, decidimos no hablarnos más.

Después de unos meses yo regresé a casa y volví a hablar con Andrés. Era una relación que nunca terminaba porque yo me iba de casa y seguíamos hablando como si la distancia no existiera cuando yo llegaba nuevamente a casa. Él dejaba de lado a su novia para estar plenamente conmigo.

Mis amigos nunca aprobaron esa relación, yo dedicada a mis estudios y él empezaba a entrar en el mundo de la droga. Dijeron que él jugaba conmigo y con su actual polola. Le conté a Andrés aquello que decían mis amigos y reflexioné que era muy cierto, así que decidí darle una última oportunidad. Sinceramente no iba a estar esperándolo toda mi vida a distancia.

Aquel día peleamos como nunca, salieron muchas verdades a la luz sobre drogas, infidelidades, entre otras cosas. Cuando nos calmamos me pidió que fuéramos solo amigos y le dije que era imposible ser amigos con todas las historias vividas junto a él. Esa fue mi última palabra antes de cerrar la puerta y no saber más de él.

Lo amé con todo mi corazón, fue mi primer amor, estoy segura que también me amó mucho. Ahora, un año después de aquella pelea, empecé una nueva vida, incluso estoy saliendo con alguien más.

Hace dos días recibí un mensaje de Andrés, diciendo que se había acordado de mí y contándome acerca sus nuevos logros, ya no estaba en el mundo de la droga y se había fijado grandes metas. Aquel mensaje hizo revivir algo en mí, no sé qué hacer. ¿Debo darle una oportunidad? Sinceramente, lo extraño mucho. Andrés fue mi amigo, mi amante, mi confidente, mi todo y ahora no puedo decidir qué debo hacer.

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