El amor llega cuando menos te lo esperas

Desde que te conocí me gustaste, pero siempre supe que jamas me harías caso. Tu mirada me parecía tan ardiente y luminosa. Cada vez que volteabas a verme no sabia como reaccionar. Me moría de celos al saber que también le gustabas a mi mejor amiga, y sabiendo que la conocías a ella mejor que a mi.

La primera vez que te vi fue gracias a ella, y tú nos volteaste a ver con cara de como si estuviéramos locas.

Al verte en la secundaria el día de las inscripciones, me sentí afortunada al saber que estudiaríamos en la misma escuela. Después me enteré que entrarías a segundo grado y yo apenas entraría a primero.

Cuando te vi por primera vez en la escuela, me miraste y no sabía que hacer y me ignoraste. Mi amiga se burlaba cuando te decía que no me hacías caso. Desde ese momento me di cuenta que jamas podría haber ni siquiera una simple amistad entre nosotros y mucho menos algo más serio, y desde ahí, así al igual que tu lo hacías conmigo, te ignoraba.

Cuando entramos a taller te vi pasando a diseño gráfico, ya que queda al lado de mi salón, y me di cuenta que les hablabas a unas compañeras del salón que se creían mucho, casi me estaba dando por vencida.

Una vez me enteré por parte de un compañero mio que vive por tu casa que te llamabas “Joel”. Mi amiga decía que tu nombre era “Armando”, pero yo a ella no le creí.

Una vez escuche a una de mis compañeras las locas decir de broma, que una de ellas estaba embarazada de ti. Yo sólo me quede callada y me di cuenta que le gustabas a 3 de ellas. La otra dijo que quería que solo le dijeran “Joela”. Y la otra escribió en en pizarrón “Joel y Valeria”

Poco tiempo después, mis amigos y yo veníamos de un autoservicio que estaba enfrente de la escuela. Mientras cruzábamos el puente, me sorprendí mucho al ver que venías de la mano con una chica del segundo grado y me dí por vencida para siempre.

Tiempo después, yo veía como me observabas con tus hermosos ojos, yo sabiendo que tu ya andabas con alguien, yo no te hacía caso y seguía caminando. Cada día, solo observaba como me mirabas pero no te hacía caso.

Un día, tu ibas hacía diseño gráfico y te paraste a hablar con una de mis compañeras, pero todas las demás fueron de chismosas. Yo estaba con mis amigos y me di cuenta de que estabas ahí porque me señalaste y mis compañeras preguntaron: “¿Ella?”. Y tu les dijiste: -”¡Sí, ella!”, y yo me quedé como asustada, con cara de sorprendida.

En el salón, yo estaba sentada y una de mis compañeras a las que les dijiste eso me preguntaron: “¡Oye!, ¿Te gusta mi amigo?” “¿Por qué?” “¡Es que dice que te quiere conocer!”. Yo sólo me quedé en como en shock y pensé “¿De verdad me querrá conocer?”.

Al día siguiente, era un viernes, y me sorprendió verte en mi salón porque ese día no te tocaba taller. Hablaste con mi compañera, después ella se acerco a mi y me pidió un cuaderno. Yo pensaba que a lo mejor lo necesitabas para algo. A la hora de honores, llegaste con mi cuaderno y me lo entregaste con un dibujo de mi nombre. Desde entonces que tú ya sabías como me llamaba.

En la salida, yo estaba sola, esperando el autobús y en eso llega mi compañera y me jala del brazo sonriente. Me lleva hacia la esquina y me encuentro contigo.

Mi compañera: “Te presento a Joel”.

Nos saludamos con un beso en la mejilla, ese fue un momento muy especial para mi. Entonces, ella se retiró y nos dejo solos. Empezamos a platicar, nos empezamos a conocer y ese día me aclaraste que el día que te vi con la chica era tu ex-novia, pero no paso nada más que una simple agarrada de mano. Después fuimos a tomar el autobús.

El martes siguiente, ya que el lunes no hubo clases, a la hora del receso, me sorprendió tu carta viniendo de tu propia mano y tú: “¡Me la respondes!”.

Entrando del receso, tocaba la clase de Matemáticas y así que decidí leer tu carta antes de que el profesor entrara. Al abrirla estaba otro dibujo con mi nombre y hasta abajo me encontré con un “¿Quieres ser mi novia?”. Mis amigas la vieron y una me la pidió prestada para verla, en eso entra el profesor y le dice a mi amiga que se la traiga y mi amiga la rompió, supuestamente para evitar que el maestro la leyera.

A la salida ahí estabas tu esperándome para responderte, y yo fingía no acordarme de lo que querías que te respondiera y me lo recordaste: “¿Quieres ser mi novia?”, te dije que era muy pronto y que apenas te conocía pero a pesar de eso, te dije que sí, porque no me podía perder una oportunidad así.

Ese fue un día muy especial para mi, aún mejor que el día que te conocí.

Gracias por leer mi historia.

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2 Responses to “El amor llega cuando menos te lo esperas”

  1. tan lindo a mi me pasa lo mismo con el chico que quiero solo que jamas me a ablado

  2. mariposita Responder

    hola! valió la pena que te quedaras callada y no anduvieras gritando que te gustaba ese chico como tus otras amigas lo hacían y daban a conocer que se morían por ser su novia. pero solo basto tu mirada para demostrar cuanto te gustaba. Los hombres huyen cuando miran lo fácil. haber cuando me ánimo a escribir mi historia.

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