Tristeza Amor

El amor que casi me mató

Lo conocí un 16 de octubre del 2012, cuando iba en el ultimo curso de secundaria. Tenía 15, iba caminando con mi mejor amiga en el recreo, acababa de pasar por una “decepción” y pensaba volver a empezar y concentrarme en mi y en mis amigos. Realmente no pensaba que ocurriría nada extraordinario cuando me adelante un poco, pues faltaba poco para volver al aula, cuando lo vi…

Lo que más me asombro fue su mirada tan profunda como si lo hubiera visto antes, y no pude evitar sonreír y él también lo hizo. Fue mágico. En ese momento estaba pasando a lado de un árbol que hay entre las dos canchas: ahora que lo veo ese árbol estuvo presente en todos esos momentos importantes.

Volviendo a la historia, como si fuera acto del destino sonó el timbre y todos debíamos regresar a los salones. No le hablé en ese momento, ni él lo hizo, pero si que hubo una conexión. Poco después mi amiga me alcanzo y me notó algo nerviosa. Cuando estaba afuera del salón de mi amiga en el pasillo por alguna razón voltee arriba y justo o vi. Su mirada fue como fuego que derritió el hielo de mi corazón en términos poéticos y cursis. No se puede describir la sensación tan maravillosa de ese momento, pero sé que nunca olvidare ese momento.

Pasó el tiempo, trataba de no darle importancia a lo que había pasado, pero era obvio que me había cambiado. En noviembre nuestra generación hizo una casa de terror para reunir dinero para una fiesta de fin de curso y decidí entrar aunque hubiera que pagar. Estaba formada en la cancha y de nuevo sentí ese fuego, volteé arriba y en el barandal afuera de su salón (que por cierto había sido mío el curso pasado) me miraba de una manera rara como si nunca hubiera visto una chica en su vida o algo así. Fue halagador, pero a la vez un poco incomodo: lo veía, luego no, volvía a mirar y seguía ahí mirándome.

El 23 de noviembre la escuela pagó boletos para ir a ver la película de Amanecer, pero solo para las primeras 160 personas que pagaran ( toda la secundaria era 320) y no planeaba ir, pues no me interesaba la saga y no había visto las otras películas. Pero justo ese día llamaron a mi mama y le dijeron que había un boleto libre y que si lo quería, así que lo pagó y no tenia opción. No me arrepiento. Cuando estaba casi al final de la película unos chavos de las ultimas filas aventaban palomitas y al ver que molestaban a mis amigos y a mí decidí voltear a ver, pero mis ojos se encontraron con los suyos que se había sentado justo atrás de mí. Al final salio la canción de Thousands years una canción que nunca olvidare y cuando nos dirigíamos a la puerta me lo encontré. Sólo recuerdo sus ojos, su mirada, la canción y en la pantalla la palabra Forever; y cuando en la salida del cine me despedí de mis amigas, volví a verlo. Su mirada fija en mi que dio un vuelco en mi interior. Supe entonces que él era el amor de mi vida.

Las siguientes semanas fueron miradas sutiles. Algunas bastante obvias. Sonrisas, el típico coqueteo antes de atreverte a hablar. Cuando me miraba me sentía tan viva, tan feliz, una alegría inmensa que llenaba, me hacia vibrar. Hasta el 31 de enero el día que todo se me vino encima.

Ese día en la tarde estaba en mi casa conectada en Facebook hablando con mi mejor amiga. Ella sabia sobre el y le dije que pensaba al día siguiente hablarle, pues él daba indicios de ser algo tímido. Pensé en todo: la ropa que usaría, el perfume, los accesorios, las palabras. Mi vida estaba a un paso de convertirse en un cuento de hadas. Recuerdo con dolor que le dije a mi amiga que me había enamorado de el y que lo amaba tanto que estaba dispuesta a recibir un millón de balas por el.

Ni ese millón de balas hubiera causado por lo menos una milésima parte del dolor que me causo después. Estaba a punto de desconectarme cuando me llegó un mensaje de el, nunca habíamos hablado, menos por Facebook, así que me pareció raro, pero le contesté y me preguntó quién era, así que le di señas de quien era. Cuando lo comprendió se puso raro y frió y me dijo: “Te voy a pedir que te alejes de mí. No quiero saber nada mas de ti” y me bloqueó.

En ese momento mi vida entro en shock no pude creerlo sentí como un gran vació se apoderaba de mi. Sentí unas ganas incontrolables de llorar… si que lo hice toda la tarde, toda la noche y entrada la mañana. Fui al colegio y todos me notaron rara, parecía un zombi. Como un muerto en vida, así me sentía. Ni siquiera salí del salón al receso hasta el segundo y, cuando lo hice, convencí a mi amiga de estar lejos de donde él acostumbraba a estar y le conté todo. No pude evitar llorar, como un río sin poder parar. Tuve que ir al baño para poder calmarme y saliendo de ahí vi a los únicos dos chicos que me habían gustado antes que él. Me dolió en el alma, sentía como si alguien les hubiera robado algo que debía ser para ellos y yo debía dar la cara. En ese momento me sentí morir y solo quería irme.

Afortunadamente salíamos temprano, mi madre no tarde en llegar pero se quedo hablando con una maestra y regresé con mis amigos que trataban de consolarme. Cuando estaba a punto de irme, mis ojos lo volvieron a encontrar por primera y ultima vez en ese día y le dirigí una mirada de lo mas fría y severa pues su rostro al principio sonriente y feliz al verme como sino hubiera pasado nada el día anterior, como si no me hubiera mandado el mensaje jamas. Se quedó petrificado y extrañado dando la impresión de no saber que estaba pasando. Esa tarde cuando parecía al fin tener una alivio, mi hermana me llamo para enseñarme el chico que le gustaba y el sabia que le gustaba y no ponía obstáculo para que se le acercara. Cuando me mostró su foto en su muro no lo podía creer: era el mismo.

Me dolió bastante, me sentía confundida. Esa misma noche llovió y no me importó salir al patio trasero de la casa donde me quedaba con mi mamá en fin de semana cuando mi papa se quedaba en México o Guadalajara. Me salí en plena lluvia y llore amargamente pues todo mi mundo se me había roto en pedazos.

El lunes había puente y el martes no quise ir pues me dolía la cabeza. Aproveché ese día para poner orden a mi vida y a mi cabeza. A partir de entonces cada vez que veía al chico lo ignoraba, hacia como que no me importaba y el lo notó. Entre mas lo ignoraba mas parecía querer saber la causa.

Para el 14 de febrero participe en un concurso de canto. Era la primera vez que cantaba en publico. Empecé a marearme: cuando creí estaba perdida vi unos ojos familiares: los suyos. Su mirada me sostuvo toda la canción, esta era una de amor y al mirarlo me transforme en otra persona: la antigua yo antes de lo que hizo, cuando estaba perdidamente enamorada de él, y pareció como si todos se desvanecieran termine cantándole la canción a él.

En mayo hicieron para el día del estudiante una tardeada con DJ y todo. Bailé como nunca, pero no porque lo quisiera impresionar. De hecho, después de lo del 14 de febrero lo seguí ignorando. Bailé movida por la amargura y el dolor. Sin embargo, parecía divertirme y hasta yo misma casi me creí ese cuento. En un momento me separé de mi grupito y fui al baño yo sola me lo encontré también solo por alguna razón fue como si ambos no aguantábamos mas el dolor y termine abrazándolo y empece a llorar. Nos apartamos a la otra cancha para hablar sin que nos interrumpieran pero parecía haber otra pareja ahí, así que seguimos caminado hasta donde estaba el árbol.

Ni siquiera hablamos. Sólo me abrazó, empezó a besarme y secaba mis lagrimas. Cuando menos me lo esperaba ya estaba con el y no me negué. Le entregue mi cuerpo y mi alma como la mayor prueba de mi amor. Tuve que volver para que no notaran mi ausencia, pero estaba nerviosa, temblando, casi llorando, volteaba a todos lados como buscándolo, recordando las únicas palabras que le dije antes de irme “Lo siento, te amo… siempre lo haré”. Apenas pude disimular, no le dije ni le he dicho a nadie esto. Después paso el tiempo. Ni siquiera le hablaba cuando lo veía. Huía de el. Me dolía y se que a el también, pero fue lo mejor. Sólo lo vi el jueves en la ultima semana, el ultimo día de clases no fue y no lo vi. Ese domingo la escuela organizo un triatlon y participé repartiendo agua a los corredores. Ese fue el ultimo día que lo vi.

Me he propuesto olvidarlo. Fue mi decisión y la mejor que pude haber hecho. Ahora estoy a unas semanas de entrar a la preparatoria. Mi hermana seguirá viéndolo este año, pero él ya no va a formar parte de mi vida mas. Duele porque fue mi primer amor y el mas fuerte, pero tengo fe en que saldré adelante y voy a ser feliz aun sin él. Aunque nunca sabré si fue él el del mensaje, no tengo ganas de saberlo, pues mi destino ahora es el que yo elija.

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6 Responses to “El amor que casi me mató”

  1. hermosa la historia hola pero yo pienso que el no fue el que te borro y te dijo esas palabras tan feas por q no creo que sea tan sinvergüenza para mirarte de nuevo como si no pasara nada el talvez te equivoco de persona talvez pensó que era tu hermana y como no eras tu te borro pensando que tu hermana eras tu peor si se parecen suele pasar suerte eso es amor a primera vista ! 😉 aunq nunca te aiga dicho nada Linda Historia !!:)

  2. Lovely bebe Responder

    lindaa…!! historiaa me hizo :'( un poco .. pero bueno es tu hermana ..!!
    que más se hace mi amiga . no como mi hermana yo la amo la adoro apesar de todo .. es 2 años mayor que yo pero siempre terminaban gustado de ella ..!! los que me gustaban ami.. y siempre se hacian novios de ella y buenoO ya verann .. !!

  3. EXCELENTE HISTORIA . Me encantó, muy similar a lo que siento por mi novia. Gracias a dios lo nuestro se dió y llevamos 8 meses y medio juntos ! Suerte amiga

  4. Fantástica historia. Realmente cuando la atracción y conexión surgen de esta manera. no hacen falta ni palabras.
    Es MAGIA. Y muy pocas veces en la vida se experimenta.

    Lo mejor es que sigas tu camino, esa conexión difícilmente durará por mucho tiempo en caso dd estar con él. es una sensación que no perdura. Nada vuelve a ser igual con el paso del tiempo.

    Guárdalo como el mejor recuerdo de tu vida. Cada vez que pienses en él aflorarán de nuevo todos esos sentimientos. ¿Existe algo más mágico que un gran recuerdo?

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