El renacer
Martes, 9 de Marzo de 2010 por admin
Hacía varios meses ya que Javier se había separado de Marta, pero aún no había sido capaz de asumirlo. Era una relación gastada, consumida, evaporada… Los dos lo sabían y los dos estuvieron de acuerdo en acabar con ella. Pero, aun así, en la vida le faltaba algo.
En esto estaba, bastante perdido en la vida, cuando llegó el encargo del trabajo. “Hay que montar una feria en Nueva Delhi y te tienes que ir dos semanas”. No había muchas ganas, la verdad, pero había que hacerlo. Cogió el avión con cierta pereza, pero también con la ilusión de airearse un poco en el tiempo libre que le dejara el trabajo.
Nueva Delhi le recibió con la neblina característica de la contaminación, las calles abarrotadas de coches y ricksaws, el insistente ruido de las bocinas retumbando en los oídos y la insistencia de los vendedores ambulantes. Llegó al hotel y se reunió con otros expositores. Gente nueva a la que no conocía de nada, pero con la que tendría que trabajar muy duro en los días siguientes. Le sentaron frente a Irene, una mujer que no le llamó la atención a primera vista, pero que acabó revelándose como una gran conversadora, ingeniosa, inteligente y llena de vida.
Pasaron dos días de trabajo y Javier se dio cuenta de que se había enamorado de Irene. Era perfecto. La quería y se sentía querido. Buscaba el menor contacto físico sin ser rechazado, se ilusionaba cada vez que ella recordaba algún detalle de sus conversaciones anteriores o cuando la situación llevaba a algo que asemejaba el tonteo.
Javier pasó un par de días obsesionado por cómo iniciar una relación con Irene, pero nunca encontró su oportunidad. Tampoco conocía tanto de ella como quisiera. Sólo las anécdotas y las historias que les daba tiempo de contarse. Un día especialmente duro de trabajo, después de una ducha, la vio en el pasillo, recibió su sonrisa y decidió que no necesitaba más que aquello y que no lo arruinaría por nada.
Y entonces todo fue felicidad. Dos personas que, sin decirse nada, se buscaban, se miraban, se sonreían. Fue entonces cuando Javier sintió otra vez la ilusión de ir buscando una mirada y la tremenda felicidad de encontrarla o de intercambiar con alguien una sonrisa que sólo los dos sabían que estaba única y exclusivamente dedicada al otro.
Eso fue todo. Más que todo, el todo. El todo que necesitaba Javier para volver a amar y sentirse vivo. El todo que le hizo desear empezar otra vez de cero. Una vez llegado a Barajas, de Irene nunca supo mucho más. Apenas un par de mensajes que se fueron diluyendo con el tiempo. Posiblemente estuviera casada. Ni ella lo comentó nunca, ni él quiso preguntárselo. No necesitaba más. Le había dado todo lo que necesitaba.

buenop, pss, iop les cuento que me enamore de un muchaco no de mi edad, el tiene 28 años i psss iop tengo 16 años, van a pensar k lokos, vrdd!!! (*_*)!!!!jejejeje…
el fue i va a ser el ser que me cambio la vida…jejejejeje……….
sus historias estan bien chilas, pero eso si,
cuidensen muxxo porque no saben lo que
las personas, hacen , aveces kometemos herrores
que pueden renpetirse… jejejeje…. (*_*)!!! jejejeje
buenop los dejops i cuidense
si tienen un desamor o mejor disho una desilucion kon su amor, pss, aki les dejo mi korreo, psss
para que se desahogen konmiwo!!!!
sale
bye
muxxxxozzzzz kisssez
flakita_teamo28@hotmail.com
bye
recuerden eh…..
les mando
muxxos
kisseszzzzzzzz
(*_*)!!!!
hola, les cuento que a mis 17 años tuve un gran amor, del cual me enamore, se imagina a un hombnre educado, culto, preparado, economicamente muy bien, deseado por muchas muchachitas de ese tiempo, él se enamoró tambien de mi, pero yo, por tener complejos de inferioridad lo deje, aparte que mis “amigas” me decian que se burlaba d emi que como era posible que él se enamoraría de mi, en fin terminó todo, ha pasado más de 15 años y yo sigo pensando mucho en él, ahora tengo un esposo, hijos maravillosos, con decirles que todo el amor que no tenía ellos me lo dan completamente, pero siempr me acuerdo de todo lo que havia por reconquistarlo pero él nada, siempre orgulloso, ahora se ha casado, pero siento que no es feliz, porque Cada vez que me encuentra siento que me esquiva, que late su corazón y no entiendo porque, ha pasado muchos ños hemos cambiado, en fin pienso que se acuerda cuando le cantaba y le creaba poemas, en fin todo un amor de adolescente. me olvidaba de contarles que yo fui su primer amor, me creeran que todavía se me declaró en una iglesia, diciendome que no quería que me fuera de la academia, que no lo ponga entre la espada y la pared, y para decirme que estaba enamorado de mi, dijo que por la noche se habia sentado en su balcón y que habia visto estrellas fugaces, entonces había pedido un deseo, y saben cual era, era que yo le diga que lo acepto, hay amigos, me siento feliz cuando recuerdo, aunque me siento mas porque ahora estoy comproemtida, por favor, no responadn a este correo
GRACIAS POR PERMITIRME ESCRIBIR ESTO.