Él y yo, cuando no era yo

A ver, con humildad, me atrevo a compartir con ustedes mi historia, la titulare: “Él Y Yo, cuando no era yo”. Quizá para algunos sea un melodrama y para otros una tragicomedia, pero la compartiré (¡realmente necesito sacarme esto!). Intentaré ser breve, pero explicito.

Mi nombre es César, soy homosexual, tengo 27 años, en el plano de amores soy un iluso, creyente en las pasiones, en los amores, en las cosas imposibles, uno de esos llenos de sueños y metas, todo en el marco de la lucidez y la objetividad (bueno, eso creo yo).

El caso es que, érase una vez, yo tuve una relación a la cual le dedique un tiempo de mi vida, invertí cariño, atención, respeto, todo lo mejor de mi, aquello que inclusive desconocía lo invertí, al punto que era un ejemplo a seguir de honestidad y decoro, ejemplo de que si es posible vivir en pareja de forma maravillosa, a pesar de estar en un país con una cultura machista como Venezuela. Pues bien, en esa relación, justo en el momento en que, particularmente, tallaba el cartelito de “Para toda la vida”, a través de una llamada telefónica fui notificado que simplemente “…esto se acabó, fue un error haber tenido una relación contigo (conmigo), así que recoge tus cosas que se acabo, ah y disculpa la molestia”.

Obviamente, sentí que mi mundo se desplomó, que la vida no tenia sentido, que a fin de cuentas nada ni nadie valía la pena, que simplemente en este lado del camino, toca es vivir el momento y esperar la vejez dignamente con la compañía invaluable de la soledad al final del camino. ¡Fatal! Realmente sentí una cosa horrible en ese momento.

Con el transcurrir del tiempo, en esa cuenta de no regresión, en ese luto activo, fui superando el dolor. Logré salir de ese abismo, entendí que toda esa zarpa de pensamientos no tendrían que ser así, que la vida tiene matices y cada quien elige a cual color encaminarse. Si, supere mi guayabo y retomé el camino de la luz.

Transcurrió el tiempo y a través de un amigo, conocí a quien inspira esta historia, lo conocí a “Él” (en efecto, no plasmare su nombre por respeto). Él, llega a mi vida en un momento coyuntural, por cuanto por motivos realmente injustificables, vivo dándoles albergue en la residencia donde vivo, en principio provisional, a mi hermano y su “novia”. Asimismo, la entrada de Él coincide con la compra de mi auto nuevo, a pesar de no saber manejar en ese momento.

El asunto es que Él y yo, comenzamos a hablar, por teléfono, Chat, MSN, mensajes de texto y a fines, todo en el esquema de lo normal. De esta forma, poco a poco fui conociéndolo. Vale destacar, que al comienzo fascinado por su novedad, le atribuí un sin fin de cualidades, que a medida que adentre en su vida, entendí que no me equivocaba en lo absoluto (buen hijo, trabajador, responsable, centrado, con una visión de futuro impresionante, cariñoso, respetable, educado, muy inteligente y con un carácter fuerte, esto último era lo mejor, es decir era todo lo que podía exigir y más), lo cual hizo que cayera derretido ante los pies de Él.

Paralelo a mi descubrimiento de Él, mi hermano manejaba mi auto por cuanto yo no tenia licencia ni sabia manejar. Siendo así, el tiempo seguía andando y, bueno, obviamente se comenzaron a caldear los ánimos por cuanto no era normal que yo con carro y ¿aún a pie?, ¡Pues no es justo!. Mi hermano se excusaba para enseñarme a manejar, a lo cual, Él se ofreció a ello y así Él termino siendo mi profesor de manejo, sirviendo la primera clase como escenario para el primer beso y determinar ser novios. Aquí es donde comenzó el inicio del fin.

Al figurarse el hecho de tomar mi carro, mi hermano emprendió su cruzada por despotricar todo tipo de acción o actividad que Él y yo hacíamos, sobre todo, en las ocasiones que le preste mi carro a Él para que realizara diligencias o se fuese a su casa, o visitara a su familia en el interior del país (ojo, en una ciudad a 45 minutos de Caracas, donde vivimos). A mí, francamente, no me importaba. Yo opté por confiar en Él, muy paralelo al hecho que fuésemos novios o no, de corazón no sentía inconveniente alguno en ello, exceptuando la indiscutible preocupación de que le pudiese ocurrir un accidente, lo cual es normal.

En un momento de la historia, Él, por casualidades, meramente casualidades ¡Reales casualidades! Me coloco en condiciones de dudar sobre sus acciones o intenciones conmigo, las cuales mi hermano y su inseparable novia, aprovecharon cual tierra fértil para sembrar su semilla de la duda y hacer florecer el árbol malicioso y cuaimil en mí (Cuaimil, es relativo Cuaima, epíteto coloquial empleado en Venezuela, para referirnos a mujeres extremadamente celosas de sus parejas). Árbol que descaradamente llegué a reconocer y poco a poco Él cortaba sus ramas con justificadas razones. Así volvía la calma, a pesar que yo en lo más profundo conservaba sus raíces.

Estas raíces, hoy entiendo que en parte pertenecían a aquel pasado, que en una llamada telefónica mi mundo se había desaparecido, esas raíces quedaron de la transición de la luz a la oscuridad y de la cual pensé había logrado salir, pero que si dejo sus secuelas y en ese momento nutrieron el árbol de la duda. Fui más que una mala hierba, fui realmente terrible, hoy lo reconozco, y todo ello, es porque no quería perder a Él. Inclusive, entre tantas platicas en las que mí adorado profesor de manejo se ponía el traje de jardinero para podar el árbol, lo reconocí, le confesé que “extrañamente” yo me desconocía y realmente es porque no quería perderlo. Quería ir con el al infinito y más allá, en adelante dispuesto a todo junto a él, porque es un ser maravilloso.

Absurdamente, la historia fue tomando un curso en el cual, mis mejores amigas, mi hermano y allegados, comenzaron a criticar la forma en que Él y yo asumimos llevar la relación, que había llegado a un punto casi Wiffi (que ojo, no me importaba, yo seguí creyendo en ese “Si se puede”), puesto que Él debió mudarse a su ciudad natal con su familia y yo hasta el bendito auto le prestaba por días o semanas enteras sin chistar, para que pudiese trasladarse sin complicaciones. Esta situación generó alarma en la población de mis allegados y círculo de amigos, arreciando sus críticas, con improperios y vilipendiando de la forma más baja a Él.

Ante ello, yo opte por aislar todo tipo de foco de desestabilización que pretendiera imponer su voluntad en mi relación con Él, esto al extremo de quedarme sólo con Él. Aislé, amigos, familia, allegados, a todo a aquel que tuviese la osadía de hablar mal de Él, aislé a tantas personas que la isla terminé siendo yo, un pequeño médano en medio del inmenso mar, pero siempre apostando a Él.

Por azares del destino, debí enviar mi carro al taller (como todo principiante, le ocasioné varios daños a la carrocería). En ese momento, el carro lo tenia Él. Se lo solicité, el día acordado me lo entrego, y luego lo acompañe al Terminal de autobuses porque él debía regresar a su casa con su familia.

Ese día, de verdad, fue muy extraño. Yo tenia toda la ilusión de verlo, abrazarlo, la emoción de verlo era infinita, ansiaba compartir con él como es debido, pero inexplicablemente, en el frente a frente no podía pronunciar palabra alguna, Él llego tarde, me invadió la ira de haberlo esperado todo el día y el apareció a escasas horas de la salida de su autobús de retorno. Realmente me dolió que no se esforzara por vernos un poco más temprano. Pero ni modo. Él se fue a su casa, yo a la mía.

La semana siguiente, la comunicación entre Él y yo, fue pésima, sus mensajes se subordinaron a un “Buen día, éxito”. Eso me torturaba cada día, y a pesar que intenté comunicarme con él, notaba que era diferente. Ante ello, para no hacerme ideas locas y evitar retoños en el árbol, atribuí dicho comportamiento al estrés que le causara viajar todos los días en el transporte público, el trabajo, la particular situación familiar, y un sin fin de excusas que mentalicé.

Al finalizar la semana, el carro estuvo listo. Al salir del taller al primero que notifique tal evento fue a mi adorado profesor. Recuerdo haberle escrito “Nene, ya nos arreglaron el carro, ya me lo entregaron”, a lo cual el respondió: “Que bueno que te arreglaron TU carro, cuídalo”. Este mensaje me aterrorizó, así que intente seguir escribiéndole para saber de él y tratar de caer en el escenario de programar vernos, pero tal pretensión fue frustrada por un repentino: “Mira, voy a salir, estamos hablado, cuídate.” ¡Uy no! De verdad, allí se encendieron las alarmas, luces rojas, se paralizó la ciudad, el frenazo del carro se escuchó en todas las manzanas adyacentes y es que, estemos claros que obviamente sabemos el significado implícito de esas palabras, pero yo seguía iluso y ecuánime apostando, aferrado al margen de duda, pero aún así opte por preguntar si continuábamos o no, y en definitiva, así fue, nuevamente por teléfono (ésta vez por mensajes de texto) fui notificado que todo acabo y que “podíamos seguir siendo amigos”.

Nuevamente con el mundo destrozando y la moral pulverizada. Vi rodar mi corazón por la autopista y ser triturado por un camión de basura.

Acto seguido, la ira se apoderó de mi, negué toda posibilidad de amistad, y deje claro que obviamente me dolía tal determinación, sobre todo, después de haber apostado por él, teniendo al mundo en contra.

Fue devastador, me dolía ¡Realmente me dolió! En ese momento la impotencia de no poder perder el control, por encontrarme manejando, fue mi único aliado para no romper a llorar y literalmente seguir adelante. Luego, lo eliminé de mi teléfono, eliminé todo rastro que me lo recordara, excepto su foto en mi cartera. Al verla fue inevitable, jamás había llorado como en ese momento, fue terrible. Los inevitables espectadores (mi hermano, la novia y unos amigos del apartamento donde vivimos) me cuentan hoy en día, que era indiscutible que ese momento fue terrible y de profundo dolor para mi. Yo, honestamente, no logro recordar mucho lo que hice. Recuerdo despertar al día siguiente con esa especie de ratón (resaca) de llanto y mi cara no podía disimularlo, así como mi hermano no pudo disimular su descarada felicidad por mi situación.

Son incontables los “te lo dije”, “yo tenia razón”, “es que tú no haces caso” y a fines, que en los sucesivos días recibí, de las personas a quienes la novedad les fue llegando.

Honestamente, me duele haber perdido a Él. Hoy lo recuerdo y me duele. De vez en cuando arrojo unas lágrimas en los rincones. Entendí que de verdad, por mis miedos y dejarme envenenar, lo perdí ¡Fui un imbécil!

Y aunque sé que no podré cambiar el rumbo y obtener un final feliz (ese es casi un sueño utópico), hoy muero por saber de él, verlo, compartir con él, volver a estar junto a Él aunque sea de amigos, demostrarle lo importante que fue para mí, así como el respeto y la admiración que siento por él. Poder ratificarle mi apoyo y pedirle disculpas por ser grosero con él. Espero algún día pueda al menos demostrarle que a fin de cuentas no logró conocerme a mí. No fui yo, quienes me conocen y siguieron la historia de cerca, saben que fue así, no era yo.

Bueno, me despido, aquí les dejo la historia. ¿Conclusiones? Háganlas suyas. Opiniones, comentarios, más detalle, dudas, consultas sobre la historia, pueden hacerlas aquí. Gracias por leerme.

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3 Responses to “Él y yo, cuando no era yo”

  1. Que hermosa historia es flipante por dios cuanta carga emocional ya he llenado un tarroo tio

  2. Vaya… Sinceramente, eres todo un romántico. Siempre nos venden la historia de amor con final feliz, y es una desgracia que la realidad esté tan lejos de esa expectativa. Duele, lo sé bien, cuando una persona no corresponde lo que sientes después de tanto tiempo con ella.

    Pienso que es una oportunidad. Una señal, si así la quieres llamar. Desde mi punto de vista, quien abre cierra una puerta te crea caminos que seguir. De todo se aprende. No has hecho nada malo, sólo escogiste el que no te conducía al lugar correcto.

    Todo tiene una razón de ser. El que lo hayas conocido es por algo, y el final de vuestra historia de pareja también tiende a sus razones. Piénsalo bien. Si eso no llegara a ocurrir, ¿dónde estarías ahora?

    Un saludo y buena suerte^^.

  3. Bueno muy interesante , me gusta la historia , la vida es así , solo debemos afrontar los problemas que nos venga , no rendirnos ante nada , bueno sabes es mejor que lo olvides (lo se es difícil) pero nada es imposible , ánimos , a cuanto el amor no tengo mucha experiencia pero entiendo por lo que estuviste pasando en ese entonces , en fin suerte.

  4. Hola Cesar, pues que te puedo decir, desde chico me interesaban hombres y mujeres, a decir verdad mas los hombres. Pero toda mi vida, así me regí. Vengo de una familia muy conservadora, por lo mismo, mi primer contacto con un hombre los tuve a los 24, ahora tengo 27. Pero seguí saliendo con mujeres, creyendo que era una manera de equilibrar lo que por tanto tiempo me preocupaba, que era una inclinación más hacia los hombres. Pero bueno, días antes de mi cumpleaños, conocí a un chavo de 36 años, 9 años mayor que yo. Empezamos a mensajearnos y un día nos fuimos a comer. Wow, yo estaba impresionado de su madurez, y el de la mía, tanto que no dejamos de elogiarnos toda la comida. Desde ese momento, el no dejo de mensajera diario, con un buenos días, que haciendo etc etc. Yo respondía y nos quedábamos platicando horas. Nos veíamos a cada rato, el pasaba por mí y yo por el. Le presente a mi familia, quienes no saben nada sobre mi preferencia, pero obvio la intuyen y les agradó. Total, que en una tarde me pregunto si yo me veía en una relación con un hombre lo cual, y en verdad lo digo me arrepiento de mi respuesta, le dije que para nada. Que esas cosas no eran para mí, que no era promiscuo pero solo disfrutaba la parte sexual con un hombre, siendo yo activo. Para no hacerlo mas largo, seguimos conviviendo, y el igual, amable, respetuoso, educado, trabajador, emprendedor etc. Pero luego si no me contestaba los mensajes, o los leía y no respondía, o si no me avisaba a donde iba, me ponía mal. Lo peor fue cuando si me decía que saldría con amigos, yo estaba que me moría. TENÍA CELOOOOS, pero graves. Llegue a enojarme de tal manera que manejando proliferaba todo lo que nunca en mi vida imagine. Y al terminar, empece a llorar, cosa que es muy dificil para mí. No lloro fácil, llore por el, por lo que me hacía, pero sobretodo por que me desconocí, como comentas tu, no era yo. Pero sobretodo llore por que descubrí que lo amaba, no saber de el, no me permitía respirar, no me permitía sentirme bien, me ponía mal. Sufrí mucho varios días, el seguía mensajeando, hasta que tome el teléfono, le marque. y le dije. “por primera vez seré un hombre de verdad, te tengo que decir algo. No se si te has dado cuenta que siento algo por ti, que me he puesto celoso muchas veces, y me disculpo por eso”. El medio que yo le gustaba y que me quería mucho, pero que nunca se imagino conmigo, por que desde el primer momento yo el dije que no buscaba una relación, y que el me empezó a ver como amigo, el mejor, el que mas quería. ESO ME DOLIO MAS. Por que entonces no se porque me dijo eso, si por pena, por que no le gusto, o solo por lastimarme. Sin embargo, yo le dije, pues quería decírtelo, no deseo dejar de hablar contigo, por que te amo y te quiero, si tu crees que debemos de dejar de hablar dímelo, pero sino, aquí estoy. Y ahorita acabo de verlo, nos vemos casi todos los días, lo sigo amando, admirando, respetando. Ya no duele, solo cuando me habla de alguien mas. Me estaré haciendo mas daño? pero bueno, no se, le escribí esto y tengo una esperanza, que esa nunca muere de que eso cambie. Sin embargo, somos hombres y lo malo es que genéticamente no estamos preparados para la soledad. le escribí lo siguiente.Tres veces he amado, y de diferentes formas. Una fue fugaz, no tan pasional, admiraba su forma de ser, su belleza y su ternura. La segunda, amaba la idea de como podía ser, de su comprensión, dulzura y belleza. La tercera y mas sorpresiva, es por que empece a valorar su tiempo, su esfuerzo, no solo su belleza, sino lo que es, su fuerza, su risa, cuando cierra los ojos y sus comisuras se abrazan. Empece a amar no lo que era o es, sino lo que me hace ser y valorar en mi, es una admiración plena, siento sus años y estos me llenan. Con esa persona encontré los celos, no los malos y a veces no tan buenos, pero me quedo con los celos que te hacen ser mejor persona.

    Con esa persona me preocupo por su día, por su salud, por su tiempo, por su trabajo, por todo. Sin embargo en ese amor no soy correspondido, o no de la manera que pienso, y lo que duele no es eso, sino no poder seguir sintiendo lo mismo, temer a perder la amistad y que termine en una simple admiración. Yo creo en el amor, por que gracias a Dios me ha pasado, no estoy muerto, pero quiero creer mas en que el tiempo me dejara estar a su lado, como amigo o confidente pero a su lado.

  5. jeisson beltran Responder

    Esta genial tu historia, sin duda eres un romántico, yo creo que cuando aun existe amor por parte de las dos personas,así hallan pasado cosas desagradables vuelven a luchar por estar juntos, dicen que el mundo gay es un mundo lleno de mentiras, en parte es cierto, lo bueno es que todos no somos el mismo molde, saludos desde Bogotá Colombia.

  6. WOW, realmente tu historia me hizo pensar mucho sabes? sabes durante mucho tiempo habia estado chateando con un chico por FB durante unos 7 meses, y siempre evadia conocerlo hasta que ayer decidi conocerlo personalmente…desde todo este tiempo me ha encantado su personalidad y al verlo en persona me ha gustado mucho mas.. el punto es que percibo que el es muy promiscuo, y muy vivido y yo no me considero un santo, pero siento que me pueden enredar…tengo 30 annos y el tiene 29…no se que hacer…por que siento que como que el buscara solo sexo…parece un poco raro que a mi edad tenga estas dudas, pero la verdad siempre he tratado de cuidar mi corazon, pero siento que las cosas se pueden salir de control..espero pueda contactarme con vos y hablar un poco de estos temas. No te deprimas por lo que te paso…sabes? estas son lecciones de vida..ademas es parte del aprendizaje del ser humano…ademas no fue toda tu culpa…el tenia que haber luchado por vos tambien…y se fue por la solucion más facil..creo que esa es una decision cobarde el no haberte dado una oportunidad….pero tampoco se acabo el mundo…mientras hay vida hay esperanza..animo!!! mientras trata de hacer algoq ue te guste, trata de aprender algo nuevo, un idioma, un deporte, metete al gym…cosas asi….trata de mimarte a vos mismo…y si cuando salgas trata de consentirte…aparentemente estas solo (sin pareja), pero eso es solamente un momento para con vos mismo…no estas solo mira que Dios que es tan bueno va dondequiera que vos vayas un abrazo!!!! Jahveh te bendiga! tampoco podes dejar a Dios fuera de tu vida, el ya sabe quien sos vos. un abrazo de amigo que no te conoce aun, pero trata de comprender.

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