Espero que me dé otra oportunidad

Me gustan estas historias. Yo tengo varias y por eso os voy a contar una de ellas. Mi nombre es María. Todo empezó en una red social, “Tuenti”. Un niño moreno, alto y atractivo me envió una petición. Al no conocerlo lo ignoré, pero al cabo de un tiempo un día tan tranquila estaba yo con mi amiga Lidia. Lidia estaba mirando su “Tuenti” y me dice: “Mira me han enviado esta petición de amistad”. Era el mismo niño que ignoré yo. Pero en cambio ella lo aceptó para conocerlo.

Pasó el tiempo y vi que era un buen chico, así que volvimos a agregarnos y un día quedamos por nuestra zona y estuvimos hablando. Al cabo de tres días me di cuenta que aquel niño llamado Pablo me hacía sentir bien cuando estaba con él. Me empezó a gustar, pero no se lo dije a nadie por vergüenza. Resultó que al niño le gustaba mi amiga y a mi amiga le gustaba él, así que comenzaron a salir. Yo por las noches me “rayaba” porque no me gustaba verlos abrazados porque a mí me gustaba Pablo.

Pasó el tiempo y rompieron. A mí me seguía gustando pero no dije nada. Pasó un año y desde que ellos cortaron no tuve demasiado contacto con él hasta que le felicité en fin de año diciendo: “Feliz año nuevo. Un beso, guapo”. Él me respondió: “Muchísimas gracias, guapísima bs”. Yo me quedé alucinada, porque nunca dejo de gustarme así que seguimos y seguimos hablando. Cada vez nuestras conversaciones iban a más: Te quiero, eres la mejor, etc.

A mí aquel niño me encantaba. Y un día comenzamos a estar de “rollo”. Hablábamos mucho y había tanto amor que un 28-03-2013 me dijo: “Estoy muy enamorado de ti y necesito que seamos mas que amigos”. Yo, atónita, respondí que sí. Él ya sabia lo que quería decir. Empezamos a salir, pero no podía verlo por los estudios.

Faltaba una semana para hacer un mes cuando me dijo: “Esto no va muy bien. Yo, asustada, pregunté: “¿Por qué?” . Él respondió: “No podemos vernos nunca… Lo dejo”. (y se desconectó). Yo, sorprendida, me empezaron a caer lágrimas, lágrimas y más lagrimas. El miedo que tenia era de perderlo y ese miedo se hizo realidad. Esa noche no dormí nada. Lloré hasta quedarme dormida. Él comenzó a pasar de mí sin darme explicaciones.

A día de hoy, hablamos poco, pero necesito volver a estar con él porque lo estoy pasando mal. Mi vida en el amor no ha sido fácil y, ahora que ya no estoy con él, me lo encuentro millones de veces por la calle. No lo entiendo.

Necesitaba compartir esta historia aun no acabada con la gente. No sera de esas grandes historias, pero es que aún no está acabada. Como dicen: “Lo bueno se hace esperar”. Espero que sea verdad y que en mi historia pueda haber un final feliz. Espero que me dé otra oportunidad y poder dejar de llorar cada noche. A veces pienso que mi almohada es la “mejor amiga”, porque te escucha y seca tus lagrimas. Ya dejaré más historias mejores que me han ocurrido.

Muchas gracias por muestra atención.

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