Historia de amor prohibido

Era una tarde lluviosa. Estaba demasiado enferma como para acudir a clase, acababa de volver del médico hecha polvo. Entonces, mire hacia atrás y vi que nos seguía Álex corriendo a toda velocidad para alcanzarnos, en ese momento, yo pedí a mi madre que parara de caminar para esperar a Álex. Álex nos alcanzó y yo me quedé lo suficientemente confundida como para no responder. Álex me dio algo. Dejé de observarle y presté 10 segundos de atención a su regalo. No me lo podía creer. Pintaba tan bien. Me había regalado mi raza de perro favorita. Me quedé muy asombrada, porque yo sólo le quería como amigo. En ese momento le dije una sola palabra: “Gracias”.

Le di un abrazo. Me miró. Me atrapó en su mirada que endulzó la mía, me impulsó a observar su rostro, sus dientes. Sus labios con apariencia dulce. Tenía ganas de saborearlos. Entonces, me quedé pensando: “¿Estaría yo enamorada de él?”. No, era imposible. Uno no se enamora de repente… ¡¿Qué me ha pasado?! Entonces, Áléx me besó en el moflete. Me acaricié el moflete y él me miró mis labios. Entonces me dijo que se tenía que ir y me dijo:

– Mejórate, te lo mereces.

Cuando Álex se fue, mamá me miró con una cara rara y preguntó:

– ¿No estarás enamorada de él?. Cómo bien sabes, papá no te deja tener novio hasta los 18.

Entonces, yo la grité:

– ¡Es injusto mamá, yo tengo derecho a enamorarme, a tener una vida romántica!

Mamá me dijo que entrase a casa y me fuese a mi habitación enseguida. Obedecí y corrí a mi habitación medio llorando. Llegué a mi cuarto, me tumbé en la cama y me puse a llorar, mis lágrimas eran saladas, como mi vida, mis lágrimas no eran dulces. Seguí llorando cada vez más, observando a su vez el dibujo de Álex. Era todo un horror, enamorarme en dos minutos y encima tener un amor prohibido. Quiero libertad. Mi padre no me deja tener vida romántica. ¡Él la tuvo a mi edad!. Entonces, me sonó el móvil. Había recibido un sms… ¡Era de Álex!. Lo miré y ponía:
“No podía esperar, te lo tengo que decir, siempre te he querido demasiado y me gustaría tenerte en mis brazos, tenerte en mis brazos… Saborear tus dulces labios y convertir mi vida solamente en prestarte atención a ti. Te quiero”.

En ese momento, me di cuenta de que él me amaba incluso aún más de lo que yo le amaba, le llamé al móvil, me lo cogió muy rápido y le dije:

– He recibido tu SMS, me ha encantado, te quiero con locura y estoy rabiosa porque mi padre no me permite tener novio hasta los 18, pero no pienso esperar. Mañana podríamos quedar a las 18:00 de la tarde para tomar algo en la terraza del bar de enfrente de mi casa…

Entonces, Álex respondió:

– Me parece una idea genial, mañana en el bar de enfrente de tu casa para tomar algo, yo invito, no lleves cartera. Te quiero mucho.

A lo que respondí:

-Muchas gracias por tus palabras, no hace falta que pagues tú, ya es mucho que me quieras tanto.

Y en ese momento, Álex me dijo una cosa que me conmovió:

-Me gustaría que fuésemos novios en secreto, ¿que te parece?, ¿quieres ser mi novia?

Y yo, me quedé demasiado errónea, ¿que digo?

– Mmm, eso sería un poco… Bueno, demasiado… ¡Geenial!. Un beso, te quiero.

Contestó Álex:

– Te quiero mucho. Hasta mañana.

Y yo incluí rápidamente:

-Espeeera, tengo una idea magnífica, ¿te conectas al msn?, te sabes el mío y yo me sé el tuyo, nos podemos poner la cam.

-Lo siento muchísimo, cielo, me tengo que ir con mi padre a la panedería.

Yo tristemente dije:

-Vaya, bueno, entonces, hasta mañana…

Bueno, colgamos la llamada y ocurrieron más cosas… Ya os las contaré más adelante. Espero que os haya gustado.

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