Mejor como amigos

Los gritos del silencio

Me llamo Emma y tengo una hermana melliza llamada Nicole, ella siempre ha sido la consentida de la casa. Normalmente los mellizos se parecen en todo, pero mi hermana y yo no: ella es mas linda que yo, es mas popular, siempre saca calificaciones mas buenas que las mías a pesar de que soy yo que le hago las tarea. En fin, es perfecta y por eso la odio y más ahora por lo que me hizo, pero mas me odio yo misma por forzar algo que me quitó lo mas apreciado: “la amistad”. Bueno, les haré la historia para que me entiendan mejor.

De pronto me vi en el salón de clases. Estaba sentada al lado de mi mejor amigo, hablando de mi fiesta de cumpleaños. Cumplía 13 años. En un momento me quede viéndolo fijamente y comencé a sentir un cosquilleo en el estomago. Pensé que era hambre porque ya se acercaba la hora del recreo, así que no le di importancia.

Mas tarde ese día ya en mi casa, mi papá me da una noticia: “Te voy a cambiar de escuela”. Antes, esa noticia no me habría importado, claro estaré dejando atrás a mis amigos, pero seria como una nueva aventura para mí; pero esta vez había algo mas que me detenía, sentí un dolor en el pecho, una nostalgia como si me faltara un pedazo de corazón.

Después de esa noticia subí en silencio a mi habitación y me puse a pensar ¿Por qué me dolía tanto marcharme?

No llegué a una explicación, así que deje de pensar en eso y lo olvidé. Era ya otro día, estaba en mi salón de clases como siempre cuando lo vi. El chico mas hermoso que podría haber visto mis ojos en toda mi vida. No lo podía creer, era Santiago (mi mejor amigo). No podría ser cierto, no me gusta, me repetía constantemente.

Ese día fue tan diferente a todos los demás, era el día mas hermoso era el día perfecto. Llegué a casa con una sonrisa tan grande que todos lo notaron y no tardaron en preguntar que me pasaba, yo siempre desviaba la respuesta, y así pasaron los dos semanas, dos semanas de las mismas sonrisas.

Llegó mi cumpleaños. Fuimos un grupo de amigos a ver una película. Antes de mi fiesta, en el cine lo único que pensaba era en sentarme con él. Me imaginaba miles de escenas mías con él en la sala de cine y todas acababan en un beso. Ahí me di cuenta, que estaba perdidamente enamorada, nunca antes había tenido fantasías así y menos con el. Llegó la hora, entramos a la sala y logré lo que quería: me senté a su lado. Una amiga mía llamada Alejandra se sentó a mi otro extremo y arruinó completamente el plan. Resignada a que nada iba a pasar esa tarde, miré la película.

En media película, Alejandra se me acercó y me dijo que ella también gustaba de Santiago y que un día le preguntó de quién gustaba él. Y él le respondió: Nicole.

Mi hermana. Mi corazón se hizo pedazos. Sólo quería salir corriendo de esa sala. Aunque nunca tuvimos nada, me sentí traicionada. Ese fue un día en el que empecé a odiar a mi hermana, pero no del odio malo, sino que odiaba que el chico que yo amaba se fijara en ella. ¿Por qué ella y no yo? Esa pregunta retumba en mi cabeza y me atormenta constantemente.

Un nuevo año comenzó y volví a mi escuela. Mi padre decidió dejarme allí, extrañaba demasiado todo, así que llegue con la mejor sonrisa del mundo en mi primer día, sin miedo alguno porque todos eran mis amigos, o eso creía yo.

Entré al aula de clases y todos se quedaron mudos, nadie dijo palabra alguna, no esperaban verme. Inmediatamente, los alumnos nuevos y antiguos comenzaron a admirar la belleza de mi hermana. Nada nuevo para mi, lo único que me importaba era poder volver a ver a ”mi mejor amigo”. Los sentimientos que tuve ya se habían borrado o eso pensaba yo. Me senté a su lado en la clase y conversamos, todo como en los viejos tiempos. Retomamos la confianza que nos teníamos hace un año y nos empezamos a contar todo. Me pidió ayuda para conquistar a Nicole. En ese preciso momento, sentí el mismo dolor de hace un año: “No puede ser, no había borrado ningún sentimiento hacia él y ahora yo sabía su secreto, el secreto mas doloroso de guardar”.

Pasó el tiempo. Ya yo no quería saber nada de nadie, sólo quería que ese año escolar acabara lo más rápido posible y así no tenerle que ver la cara a nadie más. ´

Me fui alejando de Santiago y finalmente acabe sentándome al otro lado del salón para no estar cerca de él. Pasaron un par de meses, yo me sentía mejor, incluso comente a sentir algo muy fuerte por un amigo mio, era un alumno nuevo se llamaba Leonardo. Estuve un tiempo se podría decir enamorada de él, pero para mi mala suerte también le gustaba mi hermana Nicole. Así que me alejé.

!Sí, así fue, un dolor detrás de otro!

Un día una amiga llamada Hidelkis me dijo algo que cambio por completo mi perspectiva de ese terrible año escolar. Me dijo que Santiago gustaba de mí. Ese día fue el mejor, claro, hasta después de un tiempo.

Yo y Santiago nos hicimos novios. La relación fue pésima. Él sólo me hablaba por mensaje de texto, en clase no decía ni media palabra. Tampoco se sentaba al lado mio ni nada me sentí de lo peor. Ni cuando eramos amigos me trataba así, supongo que tenía miedo al igual que yo.

Tengo que admitir que se hizo algo incomodo. Luego de un mes, decidí terminar con él. Tuve dos razones para hacerlo: la primera es que su indiferencia me lastima y la segunda es que me sentía mejor siendo solo una amiga.

Aprendí que un amigo es un amigo y solo eso bueno en mi experiencia. Creo que confundí el amor de una amistad con algo mas fuerte al igual que él.

Actualmente no se podría decir que somos los mejores amigos. Nos hablamos, pero ya no como antes y eso no es lo mas terrible: La amistad que teníamos quedo totalmente arruinada y la confianza entre el y yo se fue lentamente.

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