Me hace sentirme segura

Un día, yo había ido a pasear con dos amigas (Antonella y Agustina) y mi prima (Aldana). La historia comienza así. Resulta que ya nos estábamos por volver a nuestras casas. Yo me iba con mi prima a mi casa y mis amigas se iban cada cual a la suya. De repente, Agustina y yo vemos a un chico que nos pareció muy lindo. Se nos ocurrió pedirle el número del celular; pero, a la vez, nos daba vergüenza y no nos animábamos. Entonces, empezamos a decirles a Antonella y a mi prima que fueran a pedírselo, pero ellas tampoco querían ir.

A todo esto, pasa una hora más o menos y, obviamente, mi prima y Antonella ya estaban cansadas de que Agustina y yo estuviéramos molestándolas para que le pidieran el número al chico y que nosotras no diéramos la cara y nos animásemos. En un momento, mi prima se cansó y dijo: “Bueno, basta. Me quiero ir. Aparte ¿Para qué quieren el número? Si no les va a dar bola”.

Y nos estábamos por ir cuando Agustina y yo no queríamos. Me puse caprichosa, no me iba a ir hasta conseguir el número. En eso, mi prima dice: “Bueno, yo las acompaño, pero vamos las tres juntas”.

Entonces, hicimos eso. Fuimos las tres juntas a pedirle el número. Mi prima se lo pidió, Agustina lo anotó y yo no sé, no hice nada. Solamente miraba al chico, me parecía muy lindo.

Este chico (Leandro), estaba con su amigo (Sebastián) y después resulta que nos había pasado el número del amigo y no el suyo. Yo me doy cuenta de esto cuando le mando un mensaje y me contesta el amigo. Me pregunta por qué le pedimos el número y yo le dije que lo hicimos porque Leandro nos parecía lindo.

Bueno, pasa todo. Yo logro hablar con él, gracias a Sebastián, que hace que nos contactemos. Estuvimos hablando durante un mes. Cuando no aguantábamos, nos queríamos ver, ya que él no me había prestado mucha atención aquel día que nos vimos.

Nos organizamos y nos encontramos. Yo lo veía al lado mío y no lo podía creer. Tenerlo ahí conmigo cuando en su momento, mi prima me decía que no iba a servir de nada pedirle el número, pero a mí me sirvió.

Estuvimos toda la tarde juntos y yo quedé fascinada. Desde ese momento, confirmé que Leandro me gusta y demasiado. Esos ojos, esa boca, esa mirada tan dulce, esa forma de caminar, esa forma de ser, tan sincero al igual que yo, tan divertido, tan alegre, esos besos tan lindos que me da.

Pasaron dos meses de aquel dia que lo conocí y cada vez que lo veía y que lo veo, me vuelvo loca. Todavía no puedo creer la forma tan loca en que nos conocimos y que hayamos llegado a tanto. En este momento, soy capaz de entregar todo por él, hasta mi vida. A pesar de algunos problemas que tuvimos, sé como es y sé lo que es. Y es una persona maravillosa, que se preocupa cuando estoy mal, que se interesa por mí. No sé si es verdad todo lo que me dice, no hay forma de comprobarlo, pero estoy segura de que no sería capaz de lastimarme, ni nada de eso. Es la única persona que me hace feliz, me divierte, me hace reír. Sinceramente, desde que lo conocí, me cambió la vida.

No sé si estoy enamorada, todavía no lo sé. Pero es una de las personas que me importan más en la vida, que daría todo porque nunca le pase nada malo, porque no se lo merece, aunque a veces se mande cagadas, pero es un humano, todos tenemos errores y no por eso hay que juzgar a una persona.

Yo creo que nunca me voy a olvidar de él porque siempre está cuando lo necesito y cuando le pido algún consejo. Es el chico que siempre quise y deseé toda mi vida. No sé si está mal, pero yo cuando estoy con él, me siento segura.

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