Nos enamoramos por el Messenger

Hola. Todo comenzó como un día normal. Fue el 9 de junio del 2009. Me senté frente a mi computadora y entré a una página de juegos (dominó). Ahí un nick me invito a jugar. Yo acepté. Después de una rato me pidió mi MSN, yo se lo di y empezamos a chatear por el MSN. Este chico (Jesús) me dijo que si podría invitar a un amigo a la conversación y yo no vi ningún inconveniente y acepté. En unos segundos vi unas letras que decían “¿Quién es Russell?” (yo tenía como mi mensaje “Russell, te amo” porque es mi actor preferido). Jesús dijo “Es una amiga” y lo tres comenzamos a charlar: Jesús, su amigo Efrén y yo, Itzel.

Al siguiente día, como de costumbre, entré a mi MSN y estaba conectado Efrén y empezamos a conversar. Al principio no me agradaba, no sé por qué. Con los días íbamos conversando y él me empezó a agradar. Me contó su pasado y empezamos a coincidir en muchas cosas. Todos los días conversábamos, nos desvelábamos, siempre me dormía a la madrugada por chatear con él.

Un día se animó y me pidió mi numero de celular. Y se lo di. Él empezó a llamarme. Platicábamos por celular casi todos los días. Sin pensarlo, él se fue enamorando de mi, pero yo no. Él todo el tiempo me decía cosas lindas y a mí me gustaba. Me hacia sentir cosas maravillosas, cosas que nunca había sentido, pero estaba muy confundida. ¿Cómo podía enamorarme de alguien con solo escuchar su voz o charlar con el por MSN?

Él era mayor.

Yo para ese entonces tenía algunos años de no haber tenido novia y aunque reconozco que sí hubo personas que me gustaron, yo por la eran muchos los años de diferencia. Yo tenía 16 y Efrén tenía 27, pueden creerlo. Así pasaron los días y algunos meses. Una noche yo le dije que escuchara una canción, y esto fue lo que me dijo:

Efrén: ¿Estás enamorada de alguien?

Yo: Sí.

Efrén: Y ese chico tiene novia.

Yo: Creo que no.

Efrén: Y por qué no se lo dices.

“Efrén me gustas”

Ya se imaginaran su reacción. Duró unos minutos sin decir nada. Después de esa noche todo cambió. Él empezó a ser muy detallista, claro por MSN. Me mandaba postales muy hermosas, mensajes, me llamaba por teléfono a mi casa. Le salía más barato con eso de que era a larga distancia. Yo vivo en un estado, el Pacífico Mexicano, y el es de la capital de nuestro país. No había un solo día que él no me dijera cosas lindas. Eso me gustaba mucho de él. Siempre decía lo que sentía sin importar el lugar donde estaba o con quien estuviera.

En diciembre de ese año perdimos toda comunicación. Ya no chateábamos y tampoco hablábamos por teléfono. Sentía horrible, todo el tiempo estaba triste, me sentía tan mal. Yo pensaba que él ya no quería saber nada de mí. Me imaginé lo peor.

Así pasaron 3 meses. El 16 de marzo del 2010 por la noche recibí una llamada y cuál fue mi sorpresa, era él. Una sonrisa se iluminó en mi rostro. Era tan feliz. Esa noche él me dijo lo que yo había esperado por meses: “¿Quieres ser mi novia?” y me quedé helada. Me sorprendió tanto. No sabía qué responder, así que me quede callada. Él dijo que no importaba, que no quisiera ser su novia, que podíamos seguir siendo amigos. Al terminar de hablar, ya no podía dormir y pensaba por qué no acepté ser su novia, qué tonta fui, hasta que me venció el sueño.

Al siguiente día llamó y seguíamos igual que antes. Era muy confuso porque parecía como si fuéramos novios aunque no era así. Esa noche él dijo: “¿Sabes? Siento que mi corazón está allá contigo”. Sentí tan hermoso en ese momento me di cuenta de que ya lo amaba. Así pasaron los meses, él siendo tan detallista como siempre, hablando todo el tiempo, conociéndonos aun mas.

Yo sentía que él era

Yo para ese entonces tenía algunos años de no haber tenido novia y aunque reconozco que sí hubo personas que me gustaron, yo por la el amor de mi vida y no me equivoqué. El 31 de octubre de ese año él me volvió a pedir que fuera su novia y esta vez sin dudarlo acepté.

Nuestro primer mes de novios fue maravilloso. Él era más lindo que antes, siempre me entendía, me apoyaba, todos los días me decía cuanto me amaba. Éramos tan felices, yo lo amaba y el a mí. Así pasamos nuestro primer mes.

El 1 de diciembre yo lo terminé. Claro, fue por un mensaje de celular. Él no me respondió. Yo en ese momento sin pensarlo comencé a llorar pensando por qué lo termine. Yo pensaba que no podíamos tener una relación real porque no vivíamos en el mismo sitio. Era prácticamente imposible. Los siguientes días yo le mandaba mensajes para saber cómo estaba, pero él no respondía. Una noche con mi último intento le llamé y no me contestó, así que le mande un mensaje. Inmediatamente, él me llamo y empezamos a platicar. Ya se imaginarán lo doloroso que fue para ambos. Yo traté de disimular mi dolor y a él se le notaba en su voz que estaba muy triste. Fue la última vez que hablamos.

Pasaron los días. El 10 de diciembre yo le mandé un mensaje diciéndole que regresáramos, Él no respondió, como era su costumbre. El 12 de diciembre salí con mi familia a una celebración, nos bajamos del taxi y paso algo fatal: perdí mi celular. Estaba súper triste. Ahora sí ya no tenía esperanzas de volver a hablar con Efrén.

Así pasaron unos días. El 22 de diciembre revisé el celular de mi abuela y me encontré con la más grande sorpresa. Estaba una llamada perdida de un numero que tenia la lada de la capital de nuestro país. De inmediato pensé que era él (yo le había dado el numero de mi abuela porque tiene la misma compañía de celular y le salía muy barato para que pudiera llamarme). Ese día acompañe a mi hermana a su casa y aproveche para llamarlo. Estaba tan nerviosa y feliz. Le iba a volver a escuchar.

Después de unos minutos de hablar él dijo: “¿Todavía me quieres, Itzel?” La verdad, yo le dije que sí y regresamos.

Así paso un año, él me hizo la mujer más feliz, llena de ilusiones, de alegría. Me hizo sentir cosas que jamás había sentido, como cuando me dijo “te amo” por primera vez.

Terminamos hace 9 meses. Me dolió mucho. Esta vez no lloré, hasta le hice un video plasmando nuestra historia. Está en youtube (por si gustan verlo mi canal es taireful).

Ya no volví a saber de él, hasta hace unos días él me llamo dándome su nuevo número de celular. Lo escuché y sí me inquietó, pero ya no sentía amor. Hablamos un par de veces por las redes sociales (Facebook), pero yo ya no siento amor por él, solo agradecimiento, cariño, respeto- y como se lo dije a él en su momento- siempre va a estar en mí, en mi mente. Porque siempre va a ser mi amor del bueno. Gracias Efrén (tal vez en otra vida o en un futuro podamos estar juntos o solo quedarnos con el recuerdo).

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *