Un amor que me hizo muy feliz

Hola a todos, me llamo David y ésta es la historia de amor que se cruzó en mi camino.

Era el mes de febrero del año 2005, yo tenía 16 años y había ingresado como nuevo a un grupo en el que estaría yendo cada fin de semana. Yo no estaba tan contento de ir, porque al principio era aburrido. Sin embargo, puedo decir que valió muchísimo la pena, pues allí la vi: una chica con mirada tierna. Había dulzura en sus ojos y no podía creerlo.

Yo para ese entonces tenía algunos años de no haber tenido novia y aunque reconozco que sí hubo personas que me gustaron, yo por la timidez nunca se lo dije y no pude obtener nada. Sin embargo, nada de eso importó en aquel momento que vi a Claudia, quien tenía 17 años. Ahí en ese lugar al que había llegado. Cómo olvidarlo. Si en algún momento que se dio cuenta que la observaba, ella me sonrió e hizo mi día feliz.

Pasaron dos meses e hice todo lo posible por hablarle. Lo logré valiéndome de una amiga suya a quien le pedí el favor de presentármela. Cómo olvidar ese día que la conocí y la saludé. Sentía una sensación muy linda en todo mi ser.

Es increíble como pronto sería tan feliz. Lo pueden creer. Todavía más feliz de lo que ya era por el simple hecho de verla. Esto sucedió cuando en el mes de abril se me ocurrió ir a buscarla a su casa aprovechando que traía mi bicicleta. Cuando llegué a su puerta me temblaban las piernas, no sabía que le diría o por qué motivo estaba ahí, pero me pasó lo más inesperado. Cuando estaba a punto de tocar su puerta salió su hermanita y me dijo que si se me ofrecía algo. Le pedí que le hablara a su hermana y mientras esperaba sentía esa sensación de nervios más y más hasta que por fin salió y pude hablar con ella. La conversación fue interesante, pero mi intensión principal era pedirle un abrazo y con todo y los nervios lo hice. Pero cuál es mi sorpresa que en respuesta me pide esperar para ese abrazo, ya que ella se sentía un poco confundida. Yo con alegría acepté, pues pacientemente esperaría ese momento.

Pasaron algunas semanas y en una reunión de fin de semana ella me regaló unas notitas muy lindas que decían: “¿Sabes, tengo muchas ganas de abrazarte?, ¿Por qué será? Me podrías ayudar a responder esa pregunta”. Era increíble. El abrazo del que estaba esperando por fin iba a suceder y ella deseaba tanto como yo que pasara, lo cual me empezó a hacer más feliz y creó una emoción que cada día me hacía pensar en ella. Entonces, al salir de dicha reunión, nos pusimos de acuerdo y al quedar para la tarde yo esperaba ansioso ese momento. Se pasó como agua el tiempo, nos abrazamos muy lindo. Un abrazo fuerte, pero tierno y con mucho cariño.

Los siguientes días estaba de alguna manera planeando como pedirle que fuera mi novia. Tomaba valor al ver sus notitas que me regalaba, al recordar su sonrisa y después de mucho pensar pudo por fin llegar aquel día del mes de mayo en que por fin en un parque tuvimos el tiempo de platicar y de al fin decirle lo que sentía. Ella me respondió con un abrazo muy fuerte que sí quería ser mi novia y yo me fui derechito a una nube de la que no me quise bajar. Fue un día inolvidable y a partir de allí semanas llenas de alegría en donde me pasaba pensando en ella en la escuela, en mi casa y claro al ir en fin de semana en aquel lugar en donde era seguro que nos veríamos.

Con el paso de los días me empecé a enamorar y ella sentía lo mismo para mi. Nos vimos pocas veces, pero disfrutábamos mucho cuando había la posibilidad, a pesar de que ambos hacíamos un esfuerzo sobrehumano con nuestros respectivos padres, pues sobre todo los de ella no sabían que éramos novios ya que si se enteraban se lo prohibirían. Imagínense lo feliz que era tan solo de saber que hacia todo ese esfuerzo por verme y que al estar conmigo me llenaba de palabras dulces, de caricias bonitas y besitos en la mejilla. Eso sí es amor, decía por dentro, mientras en mi rostro se formaba una sonrisa que, cuando ella la miraba, le hacía muy feliz.

A pesar de que al poco tiempo sus padres descubrieron la relación y le pidieron que me terminara, yo seguía siendo feliz. Tenía la esperanza de algún día con más edad poder estar junto a ella nuevamente. Si acepto que fue triste vernos los fines de semana y saber que ya no éramos novios, pero ella me seguía regalando notitas en donde me escribía cosas lindas. Algunas de ellas las tengo hasta el día de hoy guardadas.

Fueron pocos meses de un bonito noviazgo a su lado, pero seguimos adelante como amigos y muy buenos, por cierto. Ambos sabíamos que el amor estaba dentro de nosotros, pero no sería posible hacer algo. Al siguiente año, es decir, en mayo del 2006, yo me cambie de casa y ya no supe de ella pues no teníamos nuestros números de teléfono debido a que sus papás no le permitieron eso. Fue así que ya no pudimos vernos. La verdad, en ese tiempo yo sí estuve deprimido, pues sentí mucho el distanciamiento. Al pasar los años recupere la alegría y seguí adelante, pero este amor me tendría una sorpresa en agosto de 2009 cuando por coincidencia en la calle nos encontramos, nos pasamos el numero de celular e intercambiamos algunos mensajes de texto. Parecía que las cosas regresarían, pero no fue así. Sólo fue un reencuentro mas y todo volvió a quedar en amistad.

Ella ahora está casada y me llena de alegría saber que es feliz. Hace no mucho platicando en chat recordamos esos tiempos. Le agradezco tanto que me haya hecho saber que alguna vez se enamoró de mi, que me amó, que pensaba en mí siempre y lo mejor que me ha dado las gracias por hacerle tan feliz. Ahora puedo sentirme completo. Aun sabiendo que ya no podre tenerla a mi lado, camino con la frente en alto porque su amor me hizo muy feliz, y donde quiera que ella esté le doy las gracias, porque al conocerla me cambio la vida.

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3 Responses to “Un amor que me hizo muy feliz”

  1. te lo digo como hombre tambien, debio ser muy duro pero los momentos mas hermosos los conservaste dentro tuyo y te valiste de ellos, talvez ya no puedan ser lo que un dia fueron pero al menos tuviste la felicidad de saber que le gustabas y que fuiste importante para ella.

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