Ya no siento el mismo amor

Hace algún tiempo acepté salir con una persona que había conocido en poco tiempo, cerca de mi trabajo. Tenía miedo de que me lastimaran el corazón y estaba decidida a quedarme sola, pero él llegó.

Me hablaba no sé si fue rápido. Salimos tres veces y en esa tercera vez estuvimos juntos. Él me pregunto que éramos y yo no supe responder. Entonces, él dijo: “¿Quieres que seamos novios?” En el fondo sentí miedo, miré sus ojos y decidí darle una oportunidad. Le hice una petición: “No quiero que me lastimes el corazón”. Sinceramente, estoy cansada de lo mismo.

Nuestro noviazgo empezó. Lo peor de todo es que me prometió visitarme para presentarse a mis padres y no fue nunca. Me visitó, siempre sacaba excusa. Me despreciaba, prefería a sus amigos, me dejaba sola y yo cada día mas enamorada de él. Le daba obsequios, le escribía poemas, cartas… Él solo las miraba y me decía gracias. Le llevaba desayuno, colaboraba en todo lo que necesitaba. Él jamás me negó ayuda, pero su indiferencia hacia que me pusiera triste. Era más lo que lloraba que lo feliz que estaba estuve dispuesta a terminarle, pero en el fondo de mi corazón sentí que otra vez pase por la misma situación tenía miedo de lo mismo. Sólo por ser buena con él un día le dije “Te amo”. No le dio importancia

Me confesó que no estaba enamorado de mí. Esas palabras me dolieron demasiado. No sentía capaz de verlo. Me dolieron tanto esas palabras que me sentí golpeada y cuando se enojaba me gritaba, me agarraba a la fuerza, duro, para que no lo dejara solo con sus amigotes cerveceros.

Yo pensaba “no quiero seguir mas con esto”. Miraba el cielo y le pregunto a Dios qué he hecho tan mal para merecer tanto desprecio. Sólo quería que alguien me amara, pero nadie quiere un corazón bueno.

Así pasaba el tiempo. En fechas especiales tomaba actitud rara y no me hablaba. Cuando cumplí años me prometió ir a la casa que se celebraría mi cumpleaños y no llegó, sólo me llamó. Ese día de mis cumpleaños lloré mucho. No quería verlo. La familia de él me quería más que él mismo. Le decían que me tratara bien, pero a él no le importaba.

La ironía de la vida. Tanto fue su desprecio que una vez me escribió una carta pidiéndome perdón por lo mal que se había portado conmigo. Me dijo que era un demonio y que no merecía una mujer tan buena como yo.

Que con él sufriría. Yo no fui capaz de responderle.

Él me preguntó por qué le había dicho te amo tan rápido, que mejor nos diéramos tiempo de conocernos y yo acepté.

Su actitud empezó a cambiar. Me empezó a tratar caballerosamente, me invitaba a salir, me hacia obsequios. Lo que más me sorprendió es que me prefirió a mí que a sus amigos. Quería pasar más tiempo conmigo.

Alguna vez dije en medio de mi dolor que cuando él se enamorara de mi yo ya no sentiría nada por él. Ahora que se porta como un galán siento que ya no lo amo como antes y se me vienen mas recuerdos malos que buenos de él. Al final no sé que pueda pasar. Lo único que puedo decir es que, sinceramente, ya no siento el mismo amor.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *